LOS HIJOS ADOPTIVOS DEL FRACASO

6 Sep

No he querido dejar pasar más tiempo para comentar estos reportajes del 2008  y 2013 que encontré hace unas semanas navegando por internet, realmente me parecieron muy fuertes, me temblaron las manos mientras analizaba cada uno de los párrafos, por otro lado buscaba en mi memoria el calificativo de ¡PADRES PARA SIEMPRE!  ¿Qué pasa con ese compromiso que asumimos cuando nos propusimos ser adoptantes?… ¿Qué es lo que falla en el sistema? ¿Pesa más el deseo de querer realizarnos como  padres, ante una posibilidad de no estar preparados para funcionar como reparadores?

“LA VERGÜENZA”

La historia, escrita también por Planell, mira a un día en la vida de la pareja formada por Pepe y Lucía y su hijo adoptivo, Manu. Pepe y Lucía son personas exitosas con personalidades opuestas. Pepe trabaja como jefe de un sello discográfico mientras Lucía trabajó como jefa de un departamento de comunicación antes de abandonar su trabajo por su hijo. Manu es un niño peruano de ocho años con trastornos de conducta.

 Pepe no esconde su deseo de devolver a su hijo y expresa sus opiniones del asunto con gusto a su esposa. Pero aunque Lucía quiere a su marido y recibió puntos en su cabeza después de un incidente con Manu, Lucía tiene sus dudas sobre esta decisión de devolverlo y continua intentando convencer a Pepe a cambiar su mente antes de que la trabajadora social llegue para su reunión.

 El aspecto realista de “La Vergüenza” viene del hecho que España es el segundo país en el mundo en el número de adopciones tras los Estados Unidos. Sin duda, un hijo, natural o adoptivo, puede ser un obstáculo para cualquier pareja, pero la diferencia se cae en la manera en que ellos deciden tratar el asunto, mostrada por esa película.

Seguir leyendo: El dyario

CUANDO LAS ADOPCIONES FALLAN

“Cuando pensamos en la adopción como un modo válido de fundar o ampliar una familia –que sin duda lo es–, olvidamos a veces que, ante todo y por encima de todo, se trata de una medida de protección de la infancia. La adopción ha demostrado ser una herramienta eficaz para restituir a los menores declarados en desamparo su derecho a vivir en una familia.

Cuando una adopción no logra su objetivo, es un fracaso de todos: de los adoptantes en primer lugar, pero también del sistema de protección de la infancia, de los profesionales que han intervenido y de la sociedad que le ha fallado al niño y no ha sabido protegerle ni evitarle esa carga añadida de sufrimiento. La responsabilidad, en cualquier caso, es siempre de los adultos.”

 ¿Qué falla?

Se dice que los adoptados son los hijos más deseados. “Nadie se queda  burocráticamente embarazado por una noche loca”, se puede leer en un foro de internet. Las familias que culminan una adopción han recorrido un camino de tesón y paciencia antes de ser padres. En la mayoría de los casos, la adopción funciona, pero ¿qué es lo que falla cuando no es así? ¿En qué punto se tuerce el sueño de convertirse en padres y de encontrar una familia para transformarse en pesadilla?

Seguir leyendo: reportaje escrito por Beatriz San Román

LOS HIJOS ADOPTIVOS DEL FRACASO

Los traumas del pasado impiden a muchos niños adoptados integrarse en sus nuevas familias y les condenan al internado

Llegó de la mano de la abuela al parque. Apenas tendría 5 ó 6 años. La mujer le regañó por intentar quedarse con la pelota de otro y de pronto el niño estalló. Comenzó a golpear con todas sus fuerzas a la anciana, que intentaba evitar las patadas. La mujer tenía las piernas llenas de moratones, de arranques de furia anteriores. Su hija había adoptado al chico hacía unos meses, pero el sueño tanto tiempo anhelado se había truncado en una pesadilla para la familia. «Se ve que en el orfanato le trataron muy mal», le justificaba la atemorizada abuela, que entre impotencia, pena y alivio confesaba: «En septiembre lo ingresarán en un internado, nadie se hace con él».

«No hay muchos datos, entre otras cosas porque la adopción no debe aparecer en las estadísticas, de forma que se pierde la pista», explica Berástegui. Sin embargo, hay indicios reveladores: el 2,35% de los niños en protección en la Comunidad de Madrid provienen de adopciones fracasadas, un porcentaje muy superior al de su peso en la sociedad. Sólo en Cataluña, 72 niños adoptados han sido abandonados por sus familias adoptivas en la última década, la mayoría de más de 10 años y extranjeros.

Seguir leyendo: Reportaje del Diario Vasco

Pero para nuestra tranquilidad existe un alto porcentaje de adopciones que se llevan con normalidad en la convivencia familiar, con sus altos y sus bajos como toda familia, pero se logran superar gracias a la ayuda de los profesionales que cada vez contamos con más especialistas en adopciones, y podemos encontrar todo tipo de información en las redes como organizaciones donde sentirnos identificados.

Desde nuestra experiencia como padres adoptivos, nos hemos identificado en un grupo de amigos que comparten con sus hijos origen e inmigración, pero seguimos trabajando en la búsqueda de nuevas informaciones de asociaciones, organismos, profesionales, etc. donde podamos contar con la ayuda adecuada para cuando nos sea necesario.

 

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