EN COMUNIÓN CON LAS MADRES BIOLÓGICAS

6 May

Hace tiempo deseaba escribir estas líneas sobre mis sentimientos hacia las madres biológicas de mis hijos, que son de “comunión hacia ellas”, ya que he tenido el tiempo suficiente para madurar mis pensamientos  y sentimientos como mis deseos de querer encontrarlas y compartir con ellas el cómo crecen nuestros preciosos hijos.

Hasta donde nos salta ese sentimiento de protección hacia nuestros hijos, que no queremos que les afecte todo aquello que los ha lastimado en el inicio de sus vidas, hasta donde somos capaces de trasmitirles nuestros recelos hacia aquella imagen de la madre biológica que idealizan.

Cuando mi hijo mayor, me pidió que deseaba conocer a su madre biológica durante nuestro último viaje al país de origen, Perú; me quedó una espinita en el corazón ya que respondí como muchas madres adoptivas lo harían, “no se cariño dónde estará en estos momentos, ella tuvo que entregarte cuando eras pequeño por que no pudo hacerse cargo de ti” una respuesta válida pero insuficiente, para un niño de 8 años con una capacidad de relacionar bien las cosas, y con su habitual prudencia me dijo, –“si en este tiempo puedes conseguir ubicarla estaría bien, pero sino con una foto de ella me bastaría por ahora, luego cuando tenga 12 años volveremos juntos al Perú para visitarla”

Por eso he creído que es el momento comenzar a buscarlas, ya que para mí no significaría un reto demasiado grande, viajo con frecuencia al Perú por trabajo, y he pensado en frío con la mentalidad peruana, de que no sería contraproducente para ellas el querer ser encontradas, ya que en uno de los casos ha dejado sus datos básicos para ser ubicada… para la madre de mi primer hijo deseo que sepa que nuestro precioso y bello niño crece feliz, con el corazón lleno de perdón, y con la mirada positiva de querer buscarla y conocerla en un futuro cercano; del cual estaré emocionada para que eso suceda, ya que nuestro precioso príncipe es un niño excepcional. Para la madre de mi pequeña princesa deseo transmitirle que está en buenas manos y que la cuidaremos como una hermosa flor de kantu, y que al igual que su hermano mayor sembraremos amor y perdón, para cuando llegue ese día de la gran pregunta comience a aprender a convivir con las dos imágenes de sus dos madres, la que le regaló el don de la vida y la que la crio.. y que juntas podemos convivir en su corazón.

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