El acoso escolar y las herramientas de la Mediación (por Rosa Chover)

18 Sep

El acoso escolar, lamentablemente es un mal muy común hoy en día, los acosadores saben escabullirse de las miradas de los adultos, y los afectados callan mucho tiempo, y el resto de compañeros prefiere no hacer nada. Rosa Chover nos da una mirada desde un punto de vista mediador.

Por Rosa Chover, abogada y mediadora. @Manuelasecret

Post I. Tratamiento y prevención del bullying o acoso escolar en el espacio educativo.

Cuando me propuse estudiar qué técnicas de intervención se utilizaban en España para combatir el acoso escolar, me di cuenta de que hablamos mucho de la prevención, pero muy poco de la intervención directa.

Si echamos un vistazo a los manuales elaborados por las escuelas y por los diversos departamentos de enseñanza de las múltiples Comunidades Autónomas, las palabras que más aparecen son “procedimiento sancionador“, “expediente sancionador“, “tolerancia cero“, “expediente disciplinario“, “expulsión/suspensión“… y así podría seguir.

Ante un posible caso de acoso, se abren expedientes, se hacen interrogatorios, se convoca a padres e hijos, se informa a las autoridades inspectoras o a los fiscales, y así entramos en una retahíla de trámites y pruebas quizá necesarios pero que, sin embargo, no inciden demasiado en la relación entre los menores implicados, tanto si son víctimas como si son acosadores.

En una cosa coinciden todos los coordinadores que he entrevistado y que es de cajón: lo primero de todo es parar el acoso y proteger a la víctima. Hasta ahí estamos de acuerdo. Sin embargo, el siguiente paso que se dé será crucial para la convivencia de todos y todas en la comunidad educativa, y de ello va a depender cómo les enseñemos a los niños a solucionar sus problemas.

El enfoque más activo en España sigue siendo el disciplinario: abro expediente sancionador, recabo pruebas y castigo a los culpables. Pero este enfoque tiene lapsus evidentes, que son los que nos conducen al fracaso frecuente en la detección de casos y en su intervención satisfactoria. Lo primero: las pruebas no siempre son evidentes y mucho menos visibles para los adultos. El acoso sucede cuando nadie me ve, en los pasillos, en los lavabos, en un rincón poco iluminado, o bien es subliminal, o bien es simplemente exclusivo. El hecho de que un niño o niña esté excluido de los juegos del grupo o se le menosprecie verbalmente es difícilmente cuantificable en término de daños, ni tampoco afecta por igual a unos o a otros.

Por otra parte, en caso de que las pruebas sí puedan recabarse y los culpables ser castigados, la famosa ‘tolerancia cero’ que proclaman los centros educativos, ¿qué conseguimos? ¿Qué se sepa que aquí no toleramos este tipo de actitudes? ¿Qué somos firmes y que no pasaremos ni una? Bien. Pero no podemos desconocer los riesgos del método puramente disciplinario. El castigo podrán ser tres días o más de expulsión, pero ese alumno o alumnos castigados, volverán al centro antes o después, y se encontrarán con la víctima, que para ellos será el culpable directo de su castigo, por lo que quizá lo queestamos consiguiendo sea: que el acoso se haga más invisible, y que se haga más tenaz porque ahora sí tienen una causa para su persecución –la víctima les ha denunciado-. También pudiera tratarse de una expulsión definitiva del centro, pero ¿desde cuándo apartar a un sujeto de un núcleo social –y ponerlo en otro- lo hace menos dañino?. Sólo estaremos trasladando el problema de sitio.

En cuanto a la víctima, quizá ahora tenga más miedo que antes. Según de qué edad estemos hablando, el grupito de acosadores puede estar a la puerta del colegio, por no hablar de ponerle puertas al campo de internet y las redes sociales.

Todas estas razones me llevaron a pensar que tiene que haber algo más que podamos hacer para combatir el acoso escolar. Los anglosajones lo tienen mucho más estudiado que nosotros, quizá porque sus míticos internados les han provocado situaciones mucho más duras que las nuestras y les han llevado a investigar los métodos de intervención mucho antes que a nosotros. A este respecto, recomiendo la lectura del libro de Ken Rigby, Bullying Interventions in Schools: Six Basic Approaches, donde hace un magnífico resumen y crítica de los que él considera los 6 enfoques básicos para atacar de modo directo el acoso escolar: el enfoque disciplinario, el refuerzo de la víctima en habilidades sociales, la mediación, la justicia restaurativa, el Grupo de Soporte o Support Group Method, y el Método de Anatol Pikas o Shared Concern. Lamentable e inexplicablemente, este manual, que debería ser básico en las escuelas, no está en castellano.

seguir leyendo en: A MEDIAR GRANADA

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Una respuesta to “El acoso escolar y las herramientas de la Mediación (por Rosa Chover)”

  1. Tomás Meligrana septiembre 24, 2015 a 1:53 pm #

    Gracias un gran artículo de una genial profesional.

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