Esperando una familia

5 Oct

Willmar tenía 11 años cuando atravesamos la puerta de la casa hogar donde vivía junto a sus 6 hermanos de crianza, todos en silencio evitaban cruzarnos las miradas, pero de reojo nos  observaban desde el pasillo, de cómo nos íbamos haciendo con la pequeña Alejita; la madre social les indicaba que se fueran a la escuela porque se les hacía tarde, sin rechistar en silencio comenzaron a salir de uno en uno, como si de una procesión se tratara… Willmar el más avezado nos saludó con un apretón de manos, ya que ese día se quedaba en casa, no pudo ir a la escuela durante un tiempo, porque había sufrido una crisis de ansiedad, que lo había llevado hasta el psiquiatra; hacía años que la abuela materna le había prometido que lo visitaría para llevárselo consigo por navidad, pero ese día nunca llegaría, sus tíos maternos con una situación económica resuelta, tampoco quisieron hacerse cargo del niño, quien crecía en una institución desde los 4 años, no pudo ser adoptado a pesar de la retirada de la custodia de la madre, la abuela no  quiso dejar que su nieto viviera con otra familia, pero tampoco se hizo cargo de él.

Pasaron los días  de visitas, en convivencia en la casa hogar donde nuestra pequeña florecita había crecido, haciendo de esta experiencia la más dulce como la más dolorosa que habíamos experimentado, los hermanos mayores de la casa calaron en lo más profundo de nuestros corazones, compartiendo horas de charlas donde ellos mismos nos comentaban que no tenían posibilidades de ser adoptados, porque ninguno tenía la sentencia de abandono por parte del poder judicial, muchos por desidia del propio organismo, casos en el que nadie los había reclamado, pero ya se habían hecho mayores entre cuatro paredes, y los padres adoptivos solo venían a por niños chiquitos, otros porque la propia familia biológica no querían tomar cartas en el asunto, historias tristes cargadas de dolor y desesperanza, hacían que sus miradas fueran cabizbajas y tristes cuando una nueva familia cruzaba por esa puerta.

En el Perú, hay mas de 15.000 niños bajo la protección del estado, casos como el de Willmar, muchos se pasan años soñando tener una familia, otros siendo N/N aun no se les ha dado la sentencia de abandono, y crecen entre cuatro paredes..

autora: EIP

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