COMPORTARME COMO UNA HIJA

14 Ene

Hace unos días leía en la revista “pronto” una historia en el apartado: “Un hecho real” COMPORTARME COMO UNA HIJA

Donde la protagonista de esa historia narra su experiencia tras quedarse huérfana. Fue adoptada a los 11 años por una familia con la que su madre biológica trabajaba. Siempre se sintió una más de ellos hasta que sus hermanos le mostraron su rechazo.

He rescatado los puntos, que a mí más me han llamado la atención:

Mis padres adoptivos nunca me hicieron sentir mi condición: en su caso siempre procuraron que no me faltaran de nada y me dieron una buena educación, no me hicieron una fiesta de cumpleaños como a mi hermana Lidia cuando cumplió 18 años, pero tampoco la eché en falta en realidad lo suyo fue eso que llaman “una puesta de largo”.

Mi hermano Fernando que era un “señorito” no se hizo esperar. No le importo en absoluto el daño que pudiera hacerme con su comentario, por lo que si más socarronamente me soltó: ”Así que te vas a casar con este picapleitos de medio pelo: claro. Dios los cría y ellos se juntan” y aunque mama Pilar lo mando a callar y pedirme disculpas él no se retractó sino que aun añadió que pese a haber me criado con ellos, seguí siendo la hija de Juani.

Lo que yo ignoraba e ignore por mucho tiempo, era la causa real que había provocado que mi hermana se expresara de aquel modo: el no hablo solo por el mismo, sino que expreso una opinión unánime que mis tres hermanos restantes, incluida Lidia. El detonante de esta situación fue que nuestro padre había decidió reformar su testamento para favorecerme con una pequeña dotación.

A mi padre le diagnosticaron Alzehimer. Ninguno de mis hermanos estuvo a la altura, pues excusándose en su falta de tiempo, se desentendieron de este asunto y de lo esencial: lo desamparada que podría sentirse nuestra madre.

Pero quieren saber ¿Qué le respondieron mis hermanos a mi madre cuando, reprochándoles su despreocupación, les dijo que yo era la única que me preocupaba de ella continuamente? Le dijeron que era lo mínimo que podía hacer por ellos, dado que el favor que, que previamente, me habían hecho al adoptarme y procurarme una vida que, por mi origen no me hubiese correspondido.

Esta lectura me hizo recordar una historia similar que conocí en Perú:

Ana era amiga de mi prima, y no supo hasta el fallecimiento de su madre que era adoptada, ya que sus padres siempre se lo habían ocultado, por temor de hacerle daño, el padre había fallecido unos años antes, y la madre cuando ella cumplía 18 años, es cuando el hermano mayor, le dio un tiempo de ultimátum para buscarse la vida, ya que pretendía vender la casa, y así no tener problemas. Cuando Ana le reclamó del porque tenía que irse ya que también era su casa, es cuando este le soltó la bomba. Ana aun aturdida no hallaba consuelo, no tenía a quien recurrir, se sentía sola en este mundo… tuvo que reunir fuerzas y seguir en solitario su camino.

Mi pregunta es: ¿El compromiso es solo es de los padres? que ha fallado para que estos hermanos mayores no se hayan vinculado con sus nuevos hermanos?

 

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