LIBROS SOBRE ADOPCIÓN

25 Ene

 

Estas navidades tuve la suerte de que llegaran a mis manos, dos libros, dos historias diferentes entre sí, con un denominador común “la adopción”.

  1. Secretos de una adopción (Mª Victoria Peset Marí)
  2. La otra cara de la adopción (Maria Franco)

El primer libro, una novela bucólica, de una relación fenomenal entre unos padres adoptivos y su hija, la cual se irrumpe, cuando esta descubre por si misma, que fue adoptada, despertando en la joven, la necesidad imperante de buscar sus orígenes; arrastrando así a sus padres y a una amiga, a una loca aventura para descubrir su verdad. Una adopción nacional, con mentirijillas y secretos, con convento y monjas de por medio, el desenlace es triste porque justo cuando llega a conocer a su progenitora….. Recomendado para pasar unas tardes tranquilas.

El segundo libro, una historia real, que trata de una adopción fallida, donde una mujer de 36 años, adopta en solitario porque cree que no se casaría, y siente el llamado a la maternidad, y lo hace por medio de la adopción internacional, eligiendo Rusia como país para hacer sus trámites. Le asignan una niña de 3 años, a la que  llama Alba. Y en menos de un año de tener a su hija consigo, conoce al hombre de su vida, que en poco tiempo deciden sellar su amor con el matrimonio, y en camino viene el primer hijo biológico, mientras tanto la niña sigue haciendo trastadas, así y todo al segundo año se mudan de país, con la nueva familia conformada, mientras Alba se va convirtiendo en un verdadero problema, por su conducta, a lo cual, la madre decide tragarse en solitario todo el embolicado que se arma, sin contarle nada a su marido, quien a su vez, es una figura ausente, ya que viaja todo el tiempo, convirtiéndolo en una padre de fin de semana. Nuevamente llega otro hijo biológico, y con el, otro cambio de país, la mujer se sobre carga más, por las campanas de la niña en la escuela, los hurtos, las mentiras, el comportamiento agresivo con sus hermanos pequeños, etc. El caso es que la mujer tuvo 4 hijos biológicos, y ve en su hija adoptiva un verdadero peligro para su familia, por el nivel de agresividad que esta había desarrollado, y decide entregarla a asuntos sociales cuando tenia 12 años.

En todo el libro siento que la autora intenta disculparse, que hizo todo lo posible para aguantar a su hija adoptiva, pero esta le estaba martirizando, busca ayuda profesional cuando el problema ya se había dado, no repara en los cambios a la que le había sometiendo a su hija, no ve, que sus decisiones también le afectaban a la niña, no espera el tiempo suficiente para darle un hermano, sin antes haber logrado vincularse con la pequeña.

En esta historia, la madre describe a su hija como una niña malcriada, que nunca quiso vincularse, que desde que la pequeña llegó hacia más que trastadas, la ponía a prueba en todo momento, ya que viéndose libre, comienza a explorarlo todo, toqueteando, pintando, desobedeciendo, pegando, gritando, chillando, etc. Mi hija que también llego pequeña a Barcelona, era igual de trasto, no paraba, lo tocaba todo, pinto las paredes de casa varias veces, jaloneaba a la gata sacándole mechones de pelos, la encontraba intentado meter palitos en los huequecillos de los enchufes, embozaba el lavamanos con papel higiénico. Trepaba por los muebles jalando los cajones como escalinatas, corría por las calles como una despotricada, en el colegio pegaba y arañaba a sus compañeritos, en los parques montaba unos verdaderos berrinches cuando tenía que llevármela a casa. He perdido el control muchas veces, me he sentido frustrada, y he llorado mucho por sentimientos de mea culpa ante mis falta de paciencia, pero busqué ayuda profesional, he aprendido a gestionar mis propias emociones, me he visto reflejada en los ojos de mi hija, y he trabajado mucho el vínculo, hoy por hoy dos años después de su adopción, puedo decir con mucha alegría que el vínculo se ha dado, y lo seguimos reforzando, mi pequeña es una ricurita, dulce, cariñosa, habladora, tiene aún sus prontos, pero los va moderando, porque se da cuenta, que eso no le lleva a nada, más que ponernos tristes o enfadados.

Mi hija es feliz, es una niña alegre y juguetona, coqueta, guapa y princesa, con sueños y deseos, porque se ve querida, se ve amada por su familia. Ella repite una y otra vez nuestros nombres, y culmina diciendo que nos ama y que nosotros la amamos.

No sé qué es una adopción fallida, no puedo juzgar a nadie, ni menos por un libro, solo quería compartir mis opiniones con estas dos lecturas.

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