El símbolo vivo del maltrato infantil en el Perú

15 Feb

Hace unos días nos encontrábamos con la noticia de un padre maltratador, que golpeaba brutalmente a su hijo de tan solo 5 años, unas imágenes que fueron grabadas por sus vecinos, quienes alarmados por los gritos y golpes, no pudieron quedarse se brazos cruzados, ¿cómo cazarle a ese maldito para mandarlo preso?, unos cortos minutos bastaron para denunciarle y poner al descubierto el maltrato infantil, que hoy las leyes peruanas, lo castiga con pena de cárcel.

Copio el artículo de Beto Ortiz quien ha descrito con palabras precisas este hecho de horror.

Mil veces maldito (Beto Ortiz)

Quiero comenzar contándoles lo que vi. Para quienes no han visto las infames imágenes del video que fue grabado por sus vecinos de Bellavista, para quienes tienen niños pequeños y se han negado a verlo porque no lo soportarían, quiero contarles lo que vi. Vi cómo un tipo despreciable de 45 años de edad y 100 kilos de peso –Minaya Janampa– agarra del pelo a un niño de 5 años, flaquito y semidesnudo –Joao–, lo levanta en peso y lo arroja con furia dentro de un lavadero de granito. Insensible al llanto de la criatura aterrorizada, Minaya Janampa abre el grifo de agua y deja que el chorro caiga en la cara de Joao, ahogándolo. El niño se retuerce y patalea mientras su verdugo lo somete. Parece la lucha desigual de un carnicero y un conejo que se resiste a ser beneficiado. Los gemidos del pequeño parten el alma. Los vecinos no entienden por qué lo odia tanto. Siempre escuchan cómo lo grita, cómo lo llama bastardo, animal. De pronto, el abyecto sujeto lanza al niño contra el piso y es entonces que se produce este dialogo escalofriante:

– ¿Me vas a hacer caso?

– Sí, papá.

– ¿Me entendiste?

– Te entiendo, papá.

Pero el sadismo de Minaya Janampa no ha sido saciado, de modo que el suplicio del infortunado Joao comienza otra vez: vuelve a zamaquearlo de los pelos, vuelve a meterlo de cabeza en el lavadero, vuelve a abrir la llave del agua para someterlo a esa siniestra técnica de tortura tan utilizada en interrogatorios policiales a delincuentes avezados. Pero Joao es solo un niño y no soporta más, se está ahogando y, como su cuerpecito está mojado, se resbala y logra escabullirse de las garras de la bestia, cayendo nuevamente al suelo, desde donde vuelve a ser objeto del mismo perverso ritual de sumisión:

– ¿Una más?

– No, papá.

– ¿Me vas a hacer caso?

– Sí, papá.

– ¿Seguro? No me mientas…

– Sí, papá. Te lo prometo, papá.

Mientras todo esto ocurre, Bélgica Cabezas Salazar, la actual esposa de Minaya Janampa, permanece absolutamente impávida, sin hacer el menor intento de intervenir, dejando en claro que se trata de una escena de rutina. No le afecta el modo salvaje en que martirizan a ese niño frente a ella y a sus otros tres pequeños. No le duele. No le importa. No es su hijo. Es el hijo de la otra. La otra es Maritza Luis Vásquez, la relación extramatrimonial, la madre del pobre Jairo, la mujer que, cuando estaba embarazada de él, denunció haber sido brutalmente golpeada por Minaya Janampa, que no quería tener ese bebé, que le gritaba que ese hijo tenía que nacer muerto, que le dio tanto miedo que ni siquiera se atrevió a pedirle el apellido pese a que una prueba de ADN del 2014 demostró que él es el padre biológico. Y, sin embargo –nadie entiende por qué–, ahora Maritza se lo entrega, lo deja a su cuidado porque dice que un día “cambió”, que un día regresó cargado de regalos y juguetes y entonces le entregó a Joao, “solamente por tres días”, puso a su hijo en las fauces del mismo monstruo que antes la masacraba. Y esos tres días se transformaron en meses. Dice que, una vez, en las fotos que le mandaban, lo vio con la cara hinchada, pero que le dijeron que no, que no era hinchazón, que estaba gordito. Y cuando volvía a casa lo veía raro, callado, retraído, respondiendo a todo “sí, mamá”, como un robot o un soldadito. Todas las alarmas fueron ignoradas y ahora, un día después de que el video ha sido difundido, un día después de que todo el Perú ya vio esa película de horror en que la víctima indefensa es su hijo, Maritza lo reconoce en las imágenes y llora: “¿Cómo iba a saber yo que este hombre iba a vengarse de esta manera? ¡Maldito, maldito, mil veces maldito!”.

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