Archivo | agosto, 2017

Amor de tía, amor de madre

4 Ago

amor de tia

Hace más de 24 años experimente lo que era ser tía por primera vez, acompañe a mi hermana durante su embarazo, miraba con asombro como crecía su pancita, como se movía ese bebe que venía en camino, compartíamos miedos e incertidumbres de cómo lo cuidaríamos, ya que mi hermana aún vivía en casa de nuestros padres mientras terminaba la universidad.  Yo cursaba la mitad de carrera, y para mí el experimentar esa nueva forma de amor fue algo maravilloso, tuve la suerte de que mi hermana me dejara participar de su vida, de manera cercana e intensa junto a mis sobrinos, lo que me preparo para desenvolverme en el papel que la vida me tenía reservado.

El ser tía me enseño a que “el poseer” debiera quedarme lejano, que soy un medio, una solución temporal o de larga duración, pero para mí esta forma de entrega me preparo para ejercer como madre adoptiva, de una manera libre sin ataduras, dejar que fluya el amor de manera natural, que los niños sean libres de sentir.  Ellos saben que tienen su madre, que sea cual fuese la situación, ella existe y tiene un sitio en sus vidas, como el debido respeto en la mía.  Yo soy una segunda madre (una forma de posicionarme) o simplemente soy la compañera de aventuras de sus vidas, como dice mi mayor, “su sancho panza”, esa persona que está a su lado siempre, la que le espera de sus idas y venidas, pero que no le acongoja ni le presiona. Estoy segura que esta forma de amor que creció en mi hace 24 años, me preparo para el amor que hoy experimento con mis hijos, un amor libre, sin necesidad de posesión, sin temor de que mis hijos amen a sus madres, ya que ese amor significa amarse a sí mismos, lo que son, de donde vienen, lo que significan.