Archivo | diciembre, 2017

No al indulto #noalindulto

27 Dic

Resultado de imagen para el terrorismo en el peru

Cuando tenía 11 años (1984) fui a Coracora – Ayacucho, con mi tía a buscar a su hermano, quien se encontraba preso en Pacapausa, en plena época del terrorismo, donde la vida en la sierra no valía nada. Recuerdo que a las 9 de la noche había toque de queda y que las calles quedaban desiertas custodiadas por militares, las ráfagas de metralleta en cualquier momento te alteraban el sueño, pero un dinamitazo te ponía de rodillas en el suelo a rezar para que no te tocara de cerca. Los sinchis (mercenarios de la PNP) cruzaban los cerros con las caras pintadas de betún con municiones de metralleta colgando como tirantes en su cuerpo. No sabias si eran amigos o enemigos.

Cuando tenía 14 años los terroristas asesinaron a mi abuela materna, una mujer campesina de la zona alta de Parinacochas – Ayacucho,  la que se resistió a dejar a sus animalitos (alpacas y vacas) a su suerte. Ella estaba en la lista roja de los insurgentes, porque no quería otorgarles sus bienes a la lucha armada, la asesinaron de la peor manera, en presencia de unos cuantos vecinos, según el proceder de su ajusticiamiento. Mis primos hermanos adolescentes aun, estuvieron presentes, escondidos en un pajar, mirando desde lejos lo sucedido, algo que les marcaria de por vida.

Cuando Fujimori entro al poder yo tenía 18 años y me fui del país con 28, derrotada, asustada, y con miedo en el cuerpo, deje mi pequeña constructora que tanto me costó levantarla, porque se me ocurrió protestar en las calles por tanta lacra, tanta coima, tanta porquería, ya estaba harta y la respuesta que recibí del régimen, fue que me mandaron a investigar con una encuestadora encubierta, y la consigna fue que mantuviera la boca cerrada. Yo no era nadie, ni nada para alterar su régimen, pero aun así, era una rebelde. Entonces comenzaron a “Perseguir a los nadie”…Recuerdo que vendí mi carrito destartalado, que tanto me costó conseguirlo, y con eso compre mis pasajes para España y nos fuimos del país, con una mano adelante y la otra detrás.

La llegada del Fujimorismo parecía un espejismo a la desesperación de un pueblo aterrorizado, con constantes episodios de violencia de la lucha armada de Sendero Luminoso y el MRTA. Comenzaron a desaparecer gente, silenciar protestas, los medios de comunicación eran un circo, los politicos se vedian por unos cuantos soles, etc. Con los años me di cuenta de las atrocidades que había ocasiono dicho régimen, fue mayor del que se percibía hasta ese entonces; corrupción enraizada en todos los segmentos públicos, esterilizaciones forzadas, violaciones de derechos humanos, asesinatos, narcoterrorismo, etc. ¿Cómo podíamos salir adelante?

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Panettone con chocolate

23 Dic

Cuando era pequeña y no habían los suficientes recursos económicos en casa, nuestras navidades se alegraban porque en noche buena, tomaríamos chocolate caliente con panettone. Un simple lonche nocturno lograba que dos pequeñas niñas vivieran con entusiasmo la llegada de la navidad. Podía haber o no regalos, pero siempre el esplendor de las fiestas nos inundaban el corazón con aquella ilusión.
Hace unos días mi hijo mayor me preguntaba cómo es que pasaría las fiestas de navidad su familia biológica. Le conté que en El Perú, había esta tradición que alegraba todas las mesas, pobres, emergentes y de clase media, exactamente no recuerdo, cuando es que el panettone se introdujo en el Perú, pero este bollo dulce lleno de pasas y frutas confitadas llegaría desde Italia para quedarse en mesas peruanas, mientras poblaciones alejadas de los andes también lo consumirán junto a sus panes tradicionales.
Posiblemente a mi hijo lo que le preocupa, es que su familia biológica no pase unas fiestas con la mesa llena, como aquí sucede en España. O simplemente el añora estar en esos momentos con los suyos, para retomar ese tiempo perdido. Es un dolor que se siente en el ambiente dentro de la alegría e ilusión.

LO QUE NOS SEPARA, NOS SEGUIRÁ SEPARANDO (racismo)

4 Dic

Recuerdo como en el aeropuerto de Lima en el 2009 me dijeron:
-Cholo, de qué turista has robado este pasaporte holandés? -Una mujer blanca y un hombre mestizo me estaban maltratando y no quisieron devolverme mi pasaporte holandés.
Tú no vas a tomar ese vuelo, tú no eres un holandés, tú tienes la cara de alguien de algún cerro, tú eres mucho más cholo que yo! -me dijo el hombre mestizo.
-Please give me back my passport- le pedí a la señora blanca peruana en inglés. (Por favor, devuelvame mi pasaporte. -le pedí a la peruana del origen europeo).
-Ese pasaporte no es tuyo, tú no eres europeo, tú eres un peruano, habla tu lengua! Si eres holandés, cuéntame en 10 en el holandés, a ver si ya sabes el idioma holandés- Y conté hasta 10, pero la señora me gritó -hasta 20, tú no eres estudiante, mira cómo estás vestido! No mientas, ninguna universidad en Europa te quiere a ti!

La puerta del avión estaba cerrando, y les pedí devolverme mi pasaporte, y ellos me tiraron el pasaporte en mi cara y rieron al verme corriendo a la puerta del avión.

Ese día me separaron, crearon en mí, un peruano como muchos, peruanos que conocen el racismo. Sobre todo en los años 2008 y 2009 sufrí del racismo y clasismo en el Perú.
Estudiaba lingüística en una buena universidad en Holanda (la de Leiden) pero siempre ‘ellos’ me decían que yo no sería un estudiante de una universidad prestigiosa europea porque ‘yo no lo parecería’.

Cuando pasaba la frontera desde Bolivia al Perú, estaba harto de los celos y burlas y les dije a los tombos (policías) cuando me preguntaron sobre mi ‘profesión’: -Soy un chofer de combi-. -Está bien jefe- me dijeron y me dejaron entrar al Perú, pero si yo hubiera dicho ‘soy estudiante’, no me habrían creído.

Estoy en el favor de la decolonización del Perú, algo que nunca pasó.
Indonesia tuvo su decolonización, y también Vietnam, y en Sudafrica los autóctonos tuvieron el poder de nuevo en su propia tierra.

Marcos Van Lukaña, joven activista, defensor del quechua, adoptado adulto, que volvió al Perú en búsqueda de sus orígenes ancestrales. Se encontró en medio de estas escenas racistas y normalizadas en nuestro país.

Lamentablemente para los peruanos de ciudad, con ideas preconcebidas sobre “lo que es decente”, no les cabe en la cabeza que peruanos con rasgos indígenas marcados o afro-descendientes puedan tener nacionalidades europeas, sean estudiantes en universidades prestigiosas, o tengan la capacidad viajar por el mundo. Y el prejuicio se encarniza más con personas de los andes, que visten polleras, ponchos, ojotas, trenzas, etc.

El autor de “No soy tu cholo” planta cara a la película de “La Paisaja Jacinta”. Una película peruana que ridiculiza a la mujer autóctona e indígena de polleras y ojotas, mostrándola grotesca, sucia y profundamente ignorante, el productor, guionista y actor Jorge Benavides, defiende a su personaje como una manera de ejercer la libertad de expresión. El tema no es sobre la libertad de expresión -señala Marco Avilés, Es sobre racismo. Así lo dice en su artículo “El racismo que nos separa

El clasismo-racismo tiene dos lados en el Perú/ Latinoamérica = exclusión/choleados y los privilegiados. Ambos no son buenos.

Los racistas no nacen, sino son hechos así por sus padres, por la sociedad. Muchos peruanos cuando viajan a EEUU encuentran prejuicios por parte de los blancos estadounidenses, que no hacen tanto una distinción entre el cholito y el mestizo, para ellos todos son un Pedro que ha venido para limpiar su jardín y cocinar su almuerzo.

El racismo no podemos eliminar si los privilegiados no denuncian sus privilegios. Esto es muy necesario, igual como contar las experiencias malas de racismo, también denunciar las experiencias ‘buenas’ del clasismo y racismo. Denunciar públicamente el racismo de cholear y el racismo que crea privilegios para personas solo porque tiene una tez clara. Ambos tienen que desaparecer.

Marcos Van Lukaña, sabe lo que es la discriminación en el Perú, comprende lo complejo que es la idiosincrasia de su país de nacimiento, por eso cree que es importante que los que hemos vivido en privilegio por nuestro color de piel blanca o seudo blanca. Seamos capaces también de denunciar estas diferencias, ya que así crearemos conciencia.

Autora: EIP