Archivo | abril, 2019

La madurez emocional en la adopción

16 Abr

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Muchos niños y niñas dentro del mundo de la adopción, muestran una madurez que no es muy común en esa edad, y eso es algo muy difícil de conseguir sin volverse “loco”. No se nace con ese estado, sino que se aprende a desarrollarlo a lo largo de la vida. La edad puede variar: la niñez, la adolescencia, la juventud o la de adulto (partiendo que hay adultos inmaduros). Pero de todas estas etapas, lo más raro es en la niñez, porque en ese momento aún está descubriendo el mundo y cuando le formulan preguntas complejas, sorprenden con sus respuestas. Y para entender esas preguntas, probablemente el niño haya auto analizado su situación y el porqué de de su vida.

En mi opinión, yo creo que cada persona tiene su modo de desarrollarlo, y en mi caso yo lo hice para sobrevivir y comprender la complejidad de mi situación, para no caer en depresión y no salir de un punto sin retorno. Y aunque estuve deprimido por un tiempo, gracias a mi madurez, pude compartirlo con mis padres adoptivos para que entendieran como me sentía, y porque hacía lo que hacía para que me ayudaran. Junto a todo eso, pude salir de esa etapa. Después de eso acepté lo que pasó y me empece a preparar mentalmente para mi futuro, y lo conseguí debido a que acepté mi vida y acepté lo que pasaría más adelante, porque en mi opinión aceptar es importante, para pensar con claridad y hacer las cosas bien, pero para aceptar tienes que ser maduro.

 

Autor: Pedro Cesar (13 años)

¿Por qué me abandonaron?

10 Abr

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Una conocida mía, me explicaba que desde muy pequeña vivió con su abuela hasta los 13 años, edad en la que sus padres se la llevaron a vivir con ellos a Lima. ¿El porque? habían razones familiares que no cabe dar más explicaciones en este post. El caso, es que me dijo algo que me hizo reflexionar, sobre el dolor del menor ante el sentimiento del abandono, al no  saber porque tenía que vivir lejos de sus progenitores, por más amor que recibía de su abuelita y tíos. No hubo día, ni horas,  en que ella no sé preguntase ¿Porque no estoy con mis padres? Porque estoy aquí.. su cabecita divagaba por momentos o por horas, al inicio preguntaba a los suyos, pero al no recibir respuestas claras, dejó de preguntar y aprendió a callar ese dolor. En la escuela no le iba bien; no sabía concentrarse, no tenía interés por aprender. Pero cuando se fue a vivir con sus padres, todo cambio, para ella era un nuevo comenzar, presto atención a todo lo que le rodeaba. Se fortaleció.

En el caso de niños adoptados, la alerta de supervivencia está puesta a tope, se amoldan a su nuevo entorno y no preguntan porque no quieren molestar, se dan cuenta que es un tema que nos genera incomodidad y  se nota en el ambiente. pero estoy mas que segura que no hay niñ@ que no desee saber bien su historia. (No la historia de cuando les fuimos a buscar) sino la historia de su vida antes de que llegáramos.. 

Mi pequeña con 7 años, divaga por momentos en la escuela, en el parque, en medio de sus juegos. Ella está pensando en el porque!!.. ¿como lo se? porque se, que cuando hay un abrazo largo acompañado de suspiros, no es por amor a mi.. es por el dolor que ella siente. Cuando pelea con su hermano de una manera diferente, con rabia o con ira, es que algo la atormenta. Cuando demanda muchas cosas materiales, está buscando llenar vacíos. Es entonces, el momento de hablarlo.. y generalmente me lo confirma… ¿porque yo no sé nada de mi mamá? ¿Estará viva? ¿Pensará en mi? ¿Me espera? 

Respetamos la relación inicial con la madre de acogida, mantenemos contacto físico como audio visual (a pesar que los psicólogos nos lo desaconsejaron para no generarle ansiedad) pero más lejos de esas explicaciones, que no nos convencieron, nuestra pequeña nos lo pide cuando necesita hablar con ella. Eso la anima, la mantiene estable, “busca cubrir ese hueco del vacío.. del antes” necesita algo que la relaciona con Perú, alguien que la espera. ¿Porque Negárselo? Porque hacerla vivir en zozobra; nuestra pequeña sabe que no es la mamá biológica, pero le llena por el momento ese vacío. Sabe que con nosotros  puede hablarlo, llorarlo y renegarlo.