Archivo | diciembre, 2019

Snake el defensor de la ecología “Los Ashaninkas”

22 Dic

 

Después de 3 meses de navegación por el Amazonas, Snake encontró un pequeño pueblito en una desembocadura y a las orillas de un pequeño rio. Rápidamente entendió que había llegado a su destino: Los Ashaninkas.

Al llegar no se oía nada, ni los canticos de las hermosas aves que habitaban esa zona del Amazonas ni tampoco las voces de los habitantes de ese poblado, cosa que sorprendió al guerrero. Pero al entrar a una cabaña que tenía pinta de ser donde vivía el chamán del pueblo. Vio un par de lanzas manchados de un color rojizo intenso, y al mover la cortina descubrió un par de cuerpos de los soldados que defendían al chaman, al momento uno de ellos empezó a toser sangre,

-El chamán… se lo ha-han lle-lleva-llevado…- y estaba a punto de cerrar los ojos cuando rápidamente Snake, que había aprendido de los chamanes las propiedades de cada planta que había allí, cogió un par de ellas y consiguió parar la hemorragia del soldado, causada por una herida de bala, cosa que le hizo saber quién perpetro esa matanza.

-Han sido los de la petrolera verdad? – pregunto impaciente.

-S-sí, pero, conseguimos salvar a los niños i madres, aun-aunque los padres mu-murieron defen-defendiendo el lugar, pero no en vano- le respondió algo cansado el soldado, pero mejor gracias a las mezclas de  las plantas medicinales.

– Y que podemos hacer ahora, ir a la industria petrolera a por ellos, ¿o vamos en la oscuridad sin provocar ningún confrontamiento que obligue a alguien a actuar como ahora? – dijo Snake un poco cansado de la situación.

– No sé, podemos intentar negociar primero, y si vemos que se tuerce la situación, pues tendremos que pasar al otro plan.

Y hablaron con el resto de supervivientes, junto con algunos amigos del guerrero y de Snake. Al llegar la noche, como ya habían planeado, se reunieron en una parte del poblado con el jefe de la petrolera para llegar a un acuerdo por el chamán.

Y como ya suponían, no aceptó ninguna contraoferta, así que pasaron al siguiente plan, cuando estaba a punto de irse, le golpearon en la cabeza para dejarlo inconsciente, y llamaron con su radio a todo el grupo de la petrolera para reunirse ya que el acuerdo no había funcionado, aparte de eso les dijeron que llevasen también al chaman. Cuando todos se reunieron Snake dijo:

-Tenemos a vuestro jefe llamado, ummm-reviso su carné- Juan Gabriel, y si no queréis que le pase nada, os pedimos amablemente que nos devolváis al chamán a cambio de vuestro jefe.

-N-no, el chamán es más valioso que una persona con cargo de jefe- era la voz de un joven que era la mano izquierda del jefe- ¿sí o no compañeros? – pregunto a su grupo, y todos asintieron-entonces si no nos lo devolvéis nos iremos- dijo finalmente.

-Traidores- gritó el jefe al escuchar esas impactantes palabras- no me dejéis! – volvió a gritar, pero fue en vano, ya que igualmente se fueron. Un rato después, les comento a Snake y a su grupo:

– Yo os puedo llevar a la petrolera y os puedo indicar los poblados que atacaran, pero ayudadme a mí también por favor- El soldado del pueblo le bofeteo y grito:

– ¿Después de lo que le has hecho a nuestro pueblo, de todos los que han muerto en vuestras manos? mere-mereces pudrirte en una celda- dijo mientras le salían lágrimas,

-Mi-mira a nuestra gen-gente- balbuceo señalando a las mujeres e hijos que se encontraban escondidos en un rincón por miedo al jefe.

-Esto lo has hecho tú, y aunque te arrepientas, lo llevaras en la espalda hasta el momento en el que dejes de respirar- comento muy tranquilo Snake.

-Se lo que hice, y justo por eso me quiero redimir. Y entiendo que estéis así, pero por favor dejadme ayudaros sin esperar nada cambio-finalizo con un tono triste el jefe de petrolera.

– Vale, pero no te aseguramos que no te intenten matar por debida traición al cometer este acto contra tu trabajo- declaro Snake un poco nervioso, cosa que sorprendió al jefe.

– ¿Y por qué motivo estas nervioso Snake, te llamas así verdad? – formulo el miembro de la petrolera cada vez más interesado sobre lo que quizás le podía explicar el joven guerrero. – Pu-pues es una larga historia, pero si quieres te la puedo explicar ya que no “tienes mucho que hacer”- sonrió Snake.

– Si, tengo mucho tiempo de momento, arghhh- expreso amargado.

 -Vale pues todo empezó hace tres años, estaba con mi tribu cazando con mis compañeros bajo la tutela y enseñanza de los chamanes. Cuando estábamos a punto de irnos, escuchamos una explosión y al instante empezó a rodearnos un sonido desconocido y desgarrador para nuestros oídos, a nuestro alrededor no distinguíamos nada por culpa de la niebla, y nada más salir del bosque nos rodearon soldados con grandes avances tecno militares como fusiles y trajes blindados, armas y equipo contra el que no podíamos competir. Se llevaron a mis mejores amigos y los ejecutaron delante mío, cosa que me hizo estallar y volverme inestable, y al recuperar la consciencia vi todos los cuerpos tirados por el suelo. Aterrorizado eché a correr por todo el bosque hasta que tropecé con una roca y desperté en una cabaña al lado de la Amuesha, la chamana que me enseño casi todo lo que se, y hace poco falleció por la misma causa que los de aquí.

Y desde ese momento jure acabar con la petrolera, aunque tenga que dejar este mundo para que eso suceda- al acabar de explicar, se echó a llorar debido a todo lo que soporto, y lo que le afecto, y eso finalmente concienció al jefe de lo que había hecho esa industria con las personas que habitaban el Amazonas.

-No puedo sentir lo que tu sientes, pero soy incapaz de imaginarlo, y por eso te pido mis más sinceras disculpas. Siento mucho lo que hice y ahora más que nunca pido que me dejéis ayudaros- expreso un poco cansado antes de desmayarse.

Al amanecer debatieron sobre el plan que utilizarían para rescatar al chaman, y robar la lista de todos los poblados con chamanes que querían atacar, antes de acabar las obras para tener más facilidad.

Al anochecer Snake, el jefe de seguridad y un grupo reducido de guerreros que no estaban experimentados en el combate nocturno, (cosa que dificultaba esta operación importante pero precavida. Entraron en la industria gracias al poder de Snake, abrieron las jaulas y en una de ellas estaba el chamán magullado y sangrando, al parecer lo habían torturado para sacar algún tipo de información importante para ellos, no obstante, lo que no sabían era que el chamán no sabía hablar el español, solo se comunicaba en el idioma de la zona, el ashaninka. Lo sacaron llevándolo en la espalda, y cuando parecía que todo había salido como lo esperado, aparecieron los guardias que desde un principio les habían tendido una trampa desde el momento en el que capturaron al jefe de seguridad. Y como Snake ya lo suponía, ejecuto al instante al jefe y se fueron corriendo.

-No volveré a cometer el mismo error, no después de lo que nos ha hecho creer, porque una cosa es mentir, y otra es jugar con nosotros.

-Pensé por un momento que había cambiado, pero todos los de su industria son iguales. – dijo bastante apenado el soldado.

Volvieron al pueblo y allá discutieron sobre cómo acabar con todo de una vez. Pensaron por un momento en explotar todo, aunque sería volverse como ellos, cosa que contrariaría la promesa que se hizo una vez nuestro defensor. Llegaron a una conclusión, acabarían con la petrolera del todo rompiendo la maquinaria. Procuraron utilizar medidas para evitar el más mínimo contacto de los árboles con el fuego para no provocar ningún incendio.

Seria al anochecer y evacuarían las zonas próximas. Al llegar el momento indicado, se limitaron a observar primero y luego actuar, dos horas más tarde, entraron a la petrolera al ver que no había guardias vigilando, Snake supuso que sería una emboscada y prefirieron no arriesgare al entrar por la puerta, entonces subieron y al haber cristal, lo rompieron alertando al instante a los guardias, pero del lugar equivocado.

Irrumpieron una reunión de los jefes de la petrolera con un señor misterioso, de piel clara y de ojos azules, con ropa delicada y parecía hecho de un material de calidad. No sabían quién era y eso los intimido al pensar que se podía tratar de un criollo rico. Desenfundaron las armas contra los nativos presos, amenazaron con matarlos si intentaban hacerle algo a la petrolera, no sabían que hacer, pero aun así podían intimidarlos de una manera.

– Snake, vete y transfórmate en una anaconda para que se vayan, es la única manera de que podamos acabar con esto de una vez- dijo el guardia sabiendo que ocurriría.

– No te puedo dejar solo, te mataran a ti y a los pocos que quedan. -dijo apenado y triste el guerrero manteniendo la serenidad cada vez de manera más dificultosa.

Ambos sabían que iba a pasar si uno se iba, pero uno de ellos se aferraba a la esperanza de que eso no pasase porque perderían un valioso compañero, ¿pero ¿cuál de los dos seria?

El ambiente cada vez se sentía más cerrado y estresante, Snake se tenía que ir o sino no podrían salvar a sus compañeros, pero si lo hacía perdería a su amigo el soldado y los demás. Un precio que se tenía que pagar si querían que la paz prosperase durante un largo periodo de tiempo.

Se fue y tres minutos después volvió como una gran anaconda, con rasgos de ferocidad i preocupación, por sus compañeros. No vio al criollo, pero si a los guardias con los presos aun, podía ser que no fuese demasiado tarde todavía. Sin saber dónde estaba su amigo, fue a por los guardias y acabo con ellos sin que reaccionasen, liberó a los presos y preguntó:

-Sabéis donde está mi amigo, no lo he visto desde que me fui y, tengo miedo de que le haya pasado algo malo.

-Si, yo lo vi- respondió el chamán. – al irte le tendieron una emboscada por la espalda, como si supiesen que te ibas a ir, llevándoselo con el criollo a la sala de seguridad.

Se quedo atónito, ¿Cómo podían saber que se iba a ir? ¿acaso había algún infiltrado? No tuvo tiempo a responder esas preguntas. Encontraron la sala y entraron por la puerta principal, no había nadie, ni el criollo, ni su amigo, pero al pasar a la habitación le golpearon muy fuerte en la cabeza, mientras estaba en el suelo, escucho como ejecutaban a los presos y se llevaban al chaman.

Despertó en una sala de piedra, atado a una silla, y amordazado.

Intentó gritar, pero como se imaginaba no podía. Estaba pensando en una manera de escapar de esa sala cuando entro el criollo. Estaba con dos guardias, y con su amigo atado y magullado, seguramente le habrían hecho hablar sin conseguir respuesta.

– Donde están los otros pueblos y los chamanes, no quiero hacer      algo de lo que seguramente me arrepienta, pero estoy cansado y hare lo necesario para conseguir lo que quiero. Pero lo que voy a hacer no es necesario, solo me lo tienes que decir y no le pasara nada, además que te va a importar, todos te han mentido, ¿porque crees que él no hace lo mismo? Todos somos diferentes según tú, pero en realidad somos más parecidos de lo que crees, tu harías lo que fuese por salvar a los tuyos, sin tener que recurrir a quitar vidas claro, y yo hago más de lo mismo, así que, por favor, escoge bien porque no habrá vuelta atrás después de tu decisión.

-No, no te creo, nunca seremos iguales. Tú has asesinado a mis amigos delante mía, en cambio yo solo me defendía, lo que yo he hecho ha sido lo que tenía que hacer, tu no tenías por qué matarlos y mira, no están, y no te contare donde están, antes muerto.

– ¿En serio tengo que hacer esto? – dijo el criollo apuntando al guardia, – Si lo hago te arrepentirás, te doy una oportunidad más, no te hagas el héroe te lo suplico.

-Vale… te lo diré, pero no le hagas nada a mi amigo, él no tiene nada que ver. – miró a su amigo y este le hacía señales de una serpiente, destapando también una punta de lanza. –

El criollo se giró a decirle algo a los que vigilaban la puerta, en ese preciso instante, el guardia le clavo la punta de lanza en la pierna, mientras que Snake se transformaba en anaconda, el criollo se giro gritando de dolor y le disparo en el pecho al guardia, este cayó al suelo murmurando palabras.

– Snake, ahora- y al acabar esta frase el criollo lo remato. Dejando en el suelo un cuerpo sin vida, la anaconda le rodeo y lo aplasto hasta que el criollo dejo de respirar. Al fin habían acabado con la petrolera y su comprador, pero se olvido de los guardias, que le dispararon una bala en el cuello, rozando la garganta. Snake volvió a su forma humana, se puso la mano al cuello intentando no desangrarse.

Pensaba que todo acabaría en ese momento, que todo lo que había hecho fue inútil, todos los amigos que perdió ¿se fueron en vano?

Estaba a punto de morir cuando se escuchó una explosión en la entrada, ¡los animales habían logrado irrumpir en la sala! Se llevaron a Snake y al cuerpo sin vida del guardia, Snake lo miró fijamente y cerró los ojos.

Los animales le gritaban, pero el solo quería estar tranquilo, quería que todo acabase, quería descansar…

Caída la noche, los animales le estaban a punto de enterrar, todos lamentaban esta perdida, creyendo que se había ido, bajaban el cuerpo a la fosa de arena… No obstante, antes de tocar suelo Snake se levanto como si hubiese tenido una pesadilla, les grito a los animales que lo subiesen, rápidamente levantaron la soga que envolvía su cuerpo.

Nadie se lo creía, ¿Cómo había podido despertar de repente?

Uno de ellos le pregunto:

– ¿Qué has visto en el más allá? A los apus o los incas, dime por favor- replico.

-No vi nada de eso, solo vi una luz al final de un túnel, mientras avanzaba, veía todos los momentos que viví, a los que perdí, entre ellos el guardia, Amuesha, el chamán, todos me decían algo, que mirase en el bolsillo del cadáver del chamán. ¿Aún tenéis su cuerpo?

-S-sí, lo estábamos enterrando junto a ti i el guardia, ahora lo subimos.

Mientras lo subían Snake pensaba en algo, con la industria y con los incas y los chamanes. El jefe de seguridad y el criollo querían saber dónde estaban los chamanes, ¿Por qué?

Al levantar el cuerpo Snake busco en él y encontró una carta, donde estaban las ubicaciones de los chamanes. Al lado del Machupichu, al lado del pueblo de Amuesha. Se levanto y fue a vestir-se, quería ir a todos esos pueblos antes de que llegasen los petroleros. No podía perder tiempo, se giró y se despidió de los animales que lo salvaron. Con la canoa en mano, se dirigió al rio y empezó a navegar a su próximo destino.


Pedro César (GRI 14 años )