LAS REMESAS FAMILIARES

29 Ene

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El fenómeno de las remesas familiares —es decir, los flujos de recursos financieros que muchos inmigrantes que viven en el extranjero, envían a sus familiares en sus países de origen. Son en su mayoría realizadas por mujeres madres de familia para cubrir las necesidades de sus hijos a quienes dejaron bajo los cuidados de los abuelos o familiares extensos. Estos recursos se convierten de inmediato en consumo, ya que deben cubrir necesidades vitales para su subsistencia.

Pero que sucede si estas remesas se extienden en el tiempo, y los hijos crecen sin la compañía de sus padres, terminan convirtiéndose en una mera moneda de cambio. Los padres “disimulan” su ausencia con la satisfacción de casi todos los deseos materiales de sus hijos. Estos niños que se quedan bajo el cuidado de algún familiar, que en su mayoría muestran un notable interés por recibir las opulentas remesas, más que por dar un poco de afecto a los pequeños a su cargo. Es entonces complicado para el niño ver a esta persona (aunque sea temporalmente) como una figura paterna o materna.

CUANTAS PERSONAS SE BENEFICIAN DE LAS REMESAS

No solo el núcleo familiar inmediato es el que se beneficia de las remesas, incluso se llega a extenderse a familiares (hermanos y primos, etc.) quienes llegan a sacar partido del dinero que llega del extranjero, acostumbrándose a contar con ese apoyo económico como si fuera obligación del que lo envía. Desatándose verdaderas peleas familiares. Muchas veces se ve al pariente que vive en el extranjero como un mero cajero automático, al que se le pide y pide sin parar… casi nunca se ponen a pensar que tanto tienen que renunciar ese familiar para poder cumplir con las demandas, ni siquiera se imaginan que viven hacinados en pisos pateras u otras modalidades con tal de ahorrar.

COMO AYUDAR

La mejor manera, es financiar directamente al centro de estudios, escuela, universidad, etc. o con la compra del equipo necesario para el desarrollo de una emprendeduría. Siempre se dice que “es mejor enseñarles a pescar que darle el pescado” ayudando a que terminen sus estudios o promoviendo pequeños negocios familiares, pidiendo rendiciones de cuentas de los gastos efectuados, recordándoles la importancia de saber usar ese dinero, que no cae del cielo.

La información registrada en el Anuario de Migración y Remesas refleja que en el 2014 los países en vías de desarrollo reciben 73% de las remesas mundiales, mientras que los países desarrollados son la fuente del 87% de los envíos.

REMESAS EN EL MUNDO ADOPTIVO

Muchos hijos de adopción internacional, al regresar a sus países de origen y ver en primera persona las verdaderas calamidades de la miseria y la pobreza, sienten el peso de “sentirse afortunados” ya que para los familiares biológicos, estos hermanos o primos que se fueron, han sido afortunados por haberse criado con familias adineradas extranjeras, obteniendo oportunidades que nunca hubieran conseguido de quedarse ahí como ellos. Con lo cual se minimiza la perdida que el adulto adoptado, sin reconocer el dolor que han tenido que lidiar durante toda su vida en la búsqueda de sus orígenes. Y cuando este se plantea la ayuda económica como una actuación inmediata a la necesidad de sus familiares, también suelen convertirse en meros cajeros automáticos… al igual que muchos inmigrantes.

Informacion obtenida en Opinion y El Economista

El sueño europeo de los padres inmigrantes se convierte en pesadilla de los hijos

28 Ene

Una realidad que tantos niños y adolesentes padecen, cuando los padres deciden inmigrar pensando que lo hacen por el bien de sus hijos, cansados de la miseria y pobreza que los azota, emprenden un sueño que muchas veces se convierte en la pesadilla de los hijos.

Pocos son los hijos de migrantes que logran adaptarse al país en el que sus padres emprenden un nuevo rumbo laboral y se ven obligados a retornar a Bolivia.

La migración de uno o los dos padres de familia al exterior tiene consecuencias negativas para la salud emocional y física de sus hijos menores de edad, que ante la ausencia de una figura paterna o materna abandonan la escuela o, en el peor de los casos, se dedican a delinquir.

Enrique, un adolescente de 16 años, se integró a una pandilla para atracar junto con sus amigos, mientras que Sandra, de 15, dejó la escuela porque sus progenitores habían viajado al exterior, su padre a Estados Unidos y su madre a España.

Pese a que la intención de los progenitores es mejorar las condiciones económicas de su familia, el psicólogo Marco Antonio Tapia afirma que “de ninguna manera los obsequios” sustituyen a un padre. Es más, el exceso de los mismos propicia que los jóvenes “sientan que lo tienen todo”.

Aunque la solución a este dilema parece ser el traslado de los pequeños al país en el que radican sus progenitores, muchas veces esto resulta más perjudicial porque las intensas jornadas laborales que tienen los padres no les permiten estar junto a sus hijos y terminan perdiendo su custodia.

A raíz de la globalización económica, a partir del segundo milenio, el fenómeno de la migración azotó a Bolivia, dejando más que “jugosas” remesas mensuales y aportes de hasta un 10 por ciento al Producto Interno Bruto (PIB), hijos desvalidos.

UNA ILUSIÓN

Cada vez que la madre de Andrés y Adriana se refería a Italia, donde radica desde hace casi una década, abundaban los elogios: “allá son muy limpios”, “la gente es amable” y, lo más importante, “están muy desarrollados, no como en Bolivia”. Su concepto sobre este país, más la urgencia de reencontrarse con sus dos hijos, influyó para que decidiera llevarlos a su lado.

Andrés, de 16 años, recuerda que, al principio, tanto a él como su hermana Adriana, de 13, les emocionó la idea de irse, pero empezaron a dudar cuando les tocó despedirse de la única persona que les dio amor mientras su madre estaba ausente, su abuelita.

Una vez que abordaron el avión, una azafata que cobró a la madre de Andrés y Adriana más de mil dólares adicionales al precio de los boletos aéreos de sus hijos (cada uno valía aproximadamente 1.500 dólares), acompañó a los menores de edad durante su viaje. Cuando ambos llegaron a su destino, al aeropuerto internacional de Fiumicino (Roma), ambos derramaron lágrimas. “El reencuentro fue muy triste. Por fin había llegado el ‘y vivieron felices para siempre’ que tanto esperábamos”, comentó Andrés.

La madre trasladó a sus hijos en un auto propio a su departamento, también propio, que adquirió con el dinero que juntó durante años de sacrificadas jornadas laborales en Roma y con el monto de un préstamo bancario que, entre otras cosas, la conminaba a permanecer en ese país unos 15 años más. Pero, ¿qué más daba si sus hijos ya habían tomado la decisión de vivir en Italia? ¿Acaso no era correcto darles ciertas comodidades?

IGUAL O PEOR

Al principio, la madre, que lamentablemente no trabajaba en “horario de oficina”, se reunía con sus hijos solo en el almuerzo. Desayunar o cenar con ellos le era imposible porque salía muy temprano y llegaba al amanecer. Andrés cuenta que casi siempre se acostaban con la preocupación de que algo le había sucedido.

En medio de los períodos de merienda, Andrés y Adriana literalmente no hacían nada, ya que en su condición de indocumentados su asistencia al colegio estaba restringida y salir solos por la ciudad “daba miedo”.

Los únicos días, en los que la monotonía no los invadía eran, con suerte, los sábados y domingos, aunque habitualmente solo era uno de ellos. Entonces, los hermanos planeaban una serie de actividades para conocer Roma con su mamá.

No obstante, con el paso de los meses, “los paseos eran incómodos porque la gente choquita, de ojos claros y alta nos miraba raro”. Además, el cansancio de su madre era evidente, así que preferían dejarla dormir durante los únicos días en los que ella no limpiaba el pañal a la anciana para la que trabajaba.

La situación se agudizó más, según Andrés, cuando él y su hermana sintieron que su madre descargaba el estrés que le generaba el trabajo contra ellos. “Entonces le dijimos que queríamos volvernos”.

Su madre se echó a llorar ante la impotencia de no poder retenerlos y les prometió que volvería a Bolivia una vez que pague su deuda, para darles más tiempo que comodidades.

NUEVA MAMÁ

En contraposición a aquellos hijos de migrantes que pueden decidir si acompañan o no a sus padres al exterior, ya que su edad les permite tener capacidad de juicio ante lo bueno y lo malo, están aquellos menores que sí o sí se tienen que adaptar a tierras foráneas.

Esta situación la vivió Kathy, una joven que poco después de concebir a su hija Lupe recibió una llamada de su esposo Alfredo (quien apenas se había ido a Alicante, España, hace tres meses). “Me dijo que me tenía que ir urgente allá porque había un puesto para trabajar como empleada”, recuerda Kathy.

Lamentablemente sus deudas y el poco dinero que había reunido su esposo le impidió irse con su hija.

La bebé se quedó con la cuñada de Kathy durante más de un año, tiempo en el que la pequeña asumió que ella era su madre. Es más, la primera vez que Lupe pronunció la palabra “mamá”, lo hizo mirando a los ojos de la cuñada de Kathy. El vínculo entre ambas era igual o más fuerte que el que une a una madre y su hija.

Hasta que llegó el día en el que Kathy reunió el dinero para que su cuñada le envíe a su bebé hasta Alicante. Lupe se la pasó llorando durante todo el viaje, según contó la azafata a Kathy y la situación empeoró cuando se reencontró con su madre verdadera, a quien no reconoció.

El amartelo de la pequeña duró casi un mes, sin embargo, pese a sus penas, esta familia no consideró retornar a Bolivia porque aún no habían reunido la cantidad suficiente de dinero.

Artículo obtenido en Opinión

“Reencuentro de hijos Quechuas con sus raíces”

11 Ene

Marcos Lukaña: “Saluda en quechua a los asistentes, mi nombre es Marcos, mi madre peruana es de Marcapata (Cusco) naci en Lima, y a los tres días fui dado en adopción, mis padres gringos vinieron a buscarme hasta el Perú.

Emilio Sulca: “Mi sangre es peruana, mi papa es de Lima, mi mamá de Ayacucho, pero siempre estoy luchando con este sentimiento, mis costumbres son europeas, mis pensamientos holandeses, pero mi sangre es peruana y siempre estoy buscando a mi identidad y a veces es complicado”

Marcos lleva muchos años viajando al Perú, pero en su último viaje ha vivido cerca de un año para completar su identidad cultural. Ambos, hace unos años han encontrado a sus familias biológicas y ya han cerrado esa etapa de sus historias, pero la lucha de la identidad cultural aun sigue abierta..

Es por tu bien hijita

27 Dic

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Luciana, caminaba de prisa y sin descanso con su guagua a espaldas, envuelta en una lliclla medio amarillenta de tejidos viejos y roídos, su calzado eran unas simples ojotas de jebe negro, que dejaban al descubierto parte de sus pies cuarteados por el frio, enmarcados  por unas voluptuosas polleras de colores apagados que mostraban la sencillez de su vida en el campo. Sus patrones eran unos “mistis yurak-runas”, gente mestiza de piel blanca, quienes le hicieron una propuesta para que entregara a su pequeña hija a una de sus hermanas soltera, ya que ella podía criarla y darle estudios para una vida mejor. Luciana en su ignorancia y la miseria aceptó dicho ofrecimiento ya que se veía sola a cargo de dos niños a los que mantener.

Pasado los días, Luciana encaminó a Marcabamba, pueblo donde partían los autobuses a la gran capital, por su lado pasaron una hilera de mulas y burros de carga que llevaban las encomiendas de los patrones, mientras Luciana tiraba a pie por el camino con su hija a espaldas. Su mirada a ratos se perdía entre las gélidas montañas, pareciera que hablara con los apus, despidiéndose de su guagua entre sollozos y canticos tristes harawis, mientras la niña dormía sin saber lo que el destino le deparaba.

Manas mamaychu, ni taytay kanchu, pukaypanti pariwana (bis)
(no tienes mama, tampoco papa, flamenco de patas rojas)
Chay runaq wawanta munayni warqan pukaypanti pariwana pukaypanti pariwana (bis)
(su hijo de esta persona me hace llorar flamenco de patas rojas, flamenco de patas rojas)
Ñoqallaymantas sapallaymantas pukaypanti pariwana (bis)
Yo sola, yo misma, flamenco de patas rojas
Kay runaq wawanta munayni warqan pukaypanti pariwana pukaypanti pariwana (bis)
(el hijo de esta persona me hace llorar flamenco de patas rojas, flamenco de patas rojas)

El camino era largo y arduo, Luciana a su joven edad era madre de un niño de 7 años con problemas de sordera, y de una niña de 2 años y medio a la que entregaba a la hermana soltera de su patrón, Mientras los hijos del patrón se acomodaban en los asientos del onmibus que les llevara a la gran capital, Luciana lloraba con tenues gimoteos apretando fuertemente a su hijita contra su pecho:  -huayyyyy huayayaiii huayyyaiii huayayaii. Una de las despedida más dolidas que la pequeña Elena había sido testigo… le cogió de las manos a Luciana y le dijo:  -No llores Lucianacha, No llores.

Quien pudiera consolar a Luciana en esos momentos. ¿Acaso no fueron las flores de kantu quienes vistieron su dolor de rojo intenso?, ¿Acaso no fueron los quinchu pikichus quienes le prometieron traerle noticias con el viento?; sus lágrimas se enjugaron para siempre en el húmedo rocío de esa fría mañana, Luciana entregaba a su guagua, la guagua que luego tanto añorara..

De Colonias y Campamentos

12 Dic

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P. nunca quiso ir de colonias durante la primaria, siempre se ha saltado estas actividades por decisión propia, este de fin de curso (hace 6º de primaria) tienen previsto irse de colonias durante una semana a un pueblo costero.  P. de solo pensarlo se le revuelve el estómago. Lo ha meditado mucho animado por los amigos, con quienes posiblemente no coincidan en el instituto ya que muchos cambiaran de colegio.

¿Qué es lo que le da miedo?

“La separación”

Le dice a su madre que el separarse de su familia le causa un pánico tremendo, que él puede soportar quedarse en casa y esperarles durante un viaje de pareja, como tampoco le da miedo el que se vayan de viaje todos juntos en familia por qué sabe que volverán a casa. Pero eso de irse el solo algún sitio sin su familia, lo supera.

“Tengo miedo de separarme de vosotros, es como volver a separarme de mi primera familia, este tema de la pérdida me angustia, sé que todo viene por la adopción” ¿cómo explicarles esto a mis amigos? 

¡Tú no me mandas. No eres mi padre!

5 Dic

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¡Tú no me mandas. No eres mi padre! ¿Que  es lo que implica esta frase cuando se refieren al padre? ¿Estos se dan por aludidos? ¿Se preocupan por entender del porqué de estas reacciones? O simplemente creen que es por la falta de límites.

Hablando con otra madre, me contaba que despues de que el padre regañara al niño, este respondió entre dientes lo que sentia: ¡Tú no me mandas. No eres mi padre!, el niño luego le dijo a su madre, que estaba enfadado con su padre biológico, y cuando su padre adoptivo se mostraba intransigente ante la puesta de límites, se le dispara ese rechazo inmediato y momentáneo. Porque su padre adoptivo también espera algo de él. (Que sea autónomo, que sea responsable, etc.)  ya no le trataba como antes, cuando era pequeño.

Yo me pregunto si las madres solemos ver más lento el crecimiento de nuestros hijos, los vemos aun niños cuando estos ya están entrando a la adolescencia; mientras el padre ve un adolecente capaz de tener pequeñas responsabilidades, situaciones que a veces pueden detonar en nuestros hijos.

Celebraciones

1 Dic

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Cuántas veces hemos leído u oído a adoptados adultos decir que las celebraciones son fechas muy tristes para ellos, Navidades, día de la Madre, día del Padre, cumpleaños, etc…

Pasado 5 días después de su cumpleaños, G. parecía muy tranquilo, tras días de nerviosismo por la llegada del gran día.. La abuela le preparo un delicioso pastel y una suculenta comida para celebrarlo ese mismo día que tanto esperaba, y dos día después lo celebraríamos con el resto de familia y sus amigos de siempre; pero a la vez lo iba notando nervioso y con la mirada perdida en ciertos ratos del día (cosa normal en el), Entonces de pronto se me tira para darme un abrazo, tan fuerte que casi me caigo…

¡Qué pasa cariño, que me caigo! (me siguió apretando, en ese abrazo furibundo que me inmovilizaba)..
– Lo siento, estoy raro, no sé que me pasa..
¿Por qué? (encoje los hombros y me mira a los ojos).
¿Es por algo que te entristece?
– Si. Algo así.
¿No serán por las fechas de tu cumpleaños, no?
– Si… (Toma aire y lo suelta con un suspiro) pienso en mi familia biológica, lo que me gustaría celebrarlo con ellos y no están a mi lado.
Te entiendo cariño mío, me imagino lo que estás pasando.
– ¡No!. No lo puedes entender, porque no lo has vivido, solo intenta comprenderme en silencio.

Me abraza con suavidad mientras su corazón late con gran fuerza, y un profundo silencio nos inunda en un instante que se hace largo.

Paralelismos entre la inmigración y la adopción

16 Nov

En los foros donde participo, hace poco una adoptada adulta e inmigrante dijo que existían paralelismo en dichas situaciones, desde mi perspectiva como inmigrante había valorado similitudes y diferencias, pero no los paralelismos.

¿Cuánto puede influir mi experiencia de inmigrante en mis hijos? ¿Les es positivo o negativo? ¿Esto me ha ayudado a empatiza más con ellos?

* Los inmigrantes solemos idealizar nuestros lugares de origen, la familia biológica, etc.
* Muchas veces los inmigrantes NO nos sentimos parte de esa sociedad que nos acoge o no nos sentimos acogidos.
* Cuando volvemos a nuestro país de origen nos sentimos extraños (hemos cambiado)
* Sentimos la necesidad de encontrarnos con más espejos culturales y raciales en las zonas donde vivimos.
* Nos hemos visto obligados a aprender nuevas costumbres, nuevos idiomas, horarios, etc.

“La Idiosincrasia racial y clasista en los países de origen” Adopción

30 Oct

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Muchos adoptados adultos internacionales, regresan a sus países de origen a buscar y a saber de las razones del porque fueron abandonados o entregados, las historias suelen ser diversas y tristes y a veces muy crueles, lo que sí es difícil es entender dentro de una cultura que te es ajena, es la idiosincrasia de sus gentes; que es lo que ellos valoran por sobre todo, que es lo que les molesta hasta el punto de negarlo o esconderlo.

Georgina (madre biológica): “Me quería morir. No quería por nada del mundo tener aquel hijo. Me habían violado siete hombres y pensaba que estaba criando un monstruo de siete cabezas dentro de mí”. La niña nació en un hospital de Lima. No quiso verla. “Que se la lleven”, repetía. Una mujer se había ofrecido para adoptar al bebé. Sólo faltaba la firma de la madre. Hasta que le acercaron a la pequeña de tres días y la vio por primera vez, llorando. “Era blanquita, bonita, gordita”. Georgina decidió que quería criar a su hija. Se la entregaron 15 días más tarde. Le puso su nombre y empezó a trabajar de empleada doméstica.

Mario (adoptado adulto): Mi madre adoptiva no comprendió porque mi madre biológica sólo quiso dar en adopción a mí y no a mi hermano mayor, si el motivo de la adopción sería su pobreza; lo que no sabía por supuesto es que mi madre biológica quiso “limpiar su sangre”, y deshacerse de los elementos indios, cholos, serranos. Gracias a mi raza y color, no sólo mi madre peruana no me quiso,  tampoco los padres aspiracionales-adoptivos peruanos no me quisieron. Los bebés blancones y mestizos son adoptados por padres peruanos.

Así me decía mi madre biológica con lágrimas en sus ojos. No lágrimas de vergüenza sino de estar molesta con sí misma, que ella había creído las mentiras que sus patronas blancas les había enseñado cuando ella trabajaba como niñera en Miraflores, “los varones indios son salvajes, y quieren carne blanca” Por ser un posible violador de blanconcitas mi mamá biológica me dejó en adopción.

La hija de Georgina se salvó de ser dada en adopción por que nació blanquita a pesar de las circunstancias de su engendramiento, mientras Mario no, el nació amerindio y su madre mestiza decidió entregarlo en adopción, porque fue influenciada por las idiosincrasia de personas blancas clasistas del Perú.

¿Hasta donde arrastramos esas taras racistas de una superioridad blanca aspiracional  en un país mestizo e indígena?.

Para un adoptado internacional no es fácil volver a su país de origen y entender la mentalidad de sus gentes, si nosotros mismo como originarios no queremos verlo y aceptarlo, escondemos nuestras taras y vergüenzas; para ellos es difícil comprender lo que no se dice ni se explica.

Estas historias son extrapolables a varios países, ya que el racismo sigue siendo uno de los motivos más vergonzosos para llegar a renunciar a un hijo. la de Georgina la he tomado del reportaje “Las víctimas rompen el silencio en Perú” y la de Mario (adoptado adulto) quien me ha permitido hacer un resumen de su historia para este post.

El privilegio Blanco en el Perú

23 Oct

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Hace medio año me introduje en foros donde se tocan temas de adopción transracial y racismo, entre los temas debatidos encontré una terminología nueva para mi “the White privilege” este privilegio blanco que tanto se discutía, ponían en evidencia que los padres blancos con hijos de color evadían la importancia de empoderar a sus hijos frente al racismo, estos padres sin haberla sufrido consideraban que no les hacía falta, mientras sus hijos adoptados no parecieran inmigrantes podrían subsistir y vivir una vida como la suya.

Yo me iba preguntado qué pasaba en el Perú con este privilegio blanco, heredado desde la época de la colonia, que aun campaba a sus anchas enmascarada con el clasismo,  ya que las clases medias y las clases altas en su gran mayoría son blancos o seudo blancos; entonces navegando por las redes encontré este artículo de Javier Lizarzaburu (Periodista limeño de clase media), quien después de vivir una situación racista en España, se preguntó si realmente era blanco como él lo había creído durante años (por llevar apellidos europeos).

Había salido blanco del Perú y regresé mestizo. Todo sucedió un día en la universidad española a la que iba, cuando uno de mis compañeros me dijo “ven indio, vamos a hacer esto…”. ¿Indio?

Por ello escribió tres artículos que no tienen pierde:

¿Quién diablos soy?
“Hay que blanquear la sangre”
La historia negada del racismo en Perú

La parte con la que me quedo es la que habla sobre cómo se creó este privilegio blanco en España y para que servía:

Durante la Colonia una de las instituciones más sólidas eran los llamados Estatutos de Limpieza de Sangre. Esto venía de la época de judíos y musulmanes conversos en la España del siglo XV. Era un mecanismo que obligaba a aquellos candidatos a funcionarios de la corona a probar que descendían de un linaje de cristianos.

Al llegar a América, esta institución se transformó. Con tanto cruce de razas, y dado que el rey tenía que enviar representantes de la más alta aristocracia a estas tierras lejanas, se decidió desde el principio dejar en claro quién era quien.

Hacia el siglo XVIII el sistema había evolucionado, y los hijos de blancos con gente de otra raza se consideraban hijos con sangre manchada. Sangre sucia.

En esa época, los que querían ingresar a la administración virreinal tenían que poder probar que eran descendientes de españoles (blancos) por los cuatro costados. Hay otra versión de los estatutos de limpieza de sangre que señala que se tenía que probar también no ser hijo de uniones ilegítimas (algo que tocaré en una próxima nota).

De este modo, la sociedad colonial, mucho más diversa que la europea, terminó separándose en un sistema de castas donde todos los privilegios se reservaban para los “blancos”

Termino con una de las frases que mas he esuchado en Arequipa, “casate con un(a) gringo(a) por que hay que mejorar la raza”