Tag Archives: adopción internacional

LO QUE NOS SEPARA, NOS SEGUIRÁ SEPARANDO (racismo)

4 Dic

Recuerdo como en el aeropuerto de Lima en el 2009 me dijeron:
-Cholo, de qué turista has robado este pasaporte holandés? -Una mujer blanca y un hombre mestizo me estaban maltratando y no quisieron devolverme mi pasaporte holandés.
Tú no vas a tomar ese vuelo, tú no eres un holandés, tú tienes la cara de alguien de algún cerro, tú eres mucho más cholo que yo! -me dijo el hombre mestizo.
-Please give me back my passport- le pedí a la señora blanca peruana en inglés. (Por favor, devuelvame mi pasaporte. -le pedí a la peruana del origen europeo).
-Ese pasaporte no es tuyo, tú no eres europeo, tú eres un peruano, habla tu lengua! Si eres holandés, cuéntame en 10 en el holandés, a ver si ya sabes el idioma holandés- Y conté hasta 10, pero la señora me gritó -hasta 20, tú no eres estudiante, mira cómo estás vestido! No mientas, ninguna universidad en Europa te quiere a ti!

La puerta del avión estaba cerrando, y les pedí devolverme mi pasaporte, y ellos me tiraron el pasaporte en mi cara y rieron al verme corriendo a la puerta del avión.

Ese día me separaron, crearon en mí, un peruano como muchos, peruanos que conocen el racismo. Sobre todo en los años 2008 y 2009 sufrí del racismo y clasismo en el Perú.
Estudiaba lingüística en una buena universidad en Holanda (la de Leiden) pero siempre ‘ellos’ me decían que yo no sería un estudiante de una universidad prestigiosa europea porque ‘yo no lo parecería’.

Cuando pasaba la frontera desde Bolivia al Perú, estaba harto de los celos y burlas y les dije a los tombos (policías) cuando me preguntaron sobre mi ‘profesión’: -Soy un chofer de combi-. -Está bien jefe- me dijeron y me dejaron entrar al Perú, pero si yo hubiera dicho ‘soy estudiante’, no me habrían creído.

Estoy en el favor de la decolonización del Perú, algo que nunca pasó.
Indonesia tuvo su decolonización, y también Vietnam, y en Sudafrica los autóctonos tuvieron el poder de nuevo en su propia tierra.

Marcos Van Lukaña, joven activista, defensor del quechua, adoptado adulto, que volvió al Perú en búsqueda de sus orígenes ancestrales. Se encontró en medio de estas escenas racistas y normalizadas en nuestro país.

Lamentablemente para los peruanos de ciudad, con ideas preconcebidas sobre “lo que es decente”, no les cabe en la cabeza que peruanos con rasgos indígenas marcados o afro-descendientes puedan tener nacionalidades europeas, sean estudiantes en universidades prestigiosas, o tengan la capacidad viajar por el mundo. Y el prejuicio se encarniza más con personas de los andes, que visten polleras, ponchos, ojotas, trenzas, etc.

El autor de “No soy tu cholo” planta cara a la película de “La Paisaja Jacinta”. Una película peruana que ridiculiza a la mujer autóctona e indígena de polleras y ojotas, mostrándola grotesca, sucia y profundamente ignorante, el productor, guionista y actor Jorge Benavides, defiende a su personaje como una manera de ejercer la libertad de expresión. El tema no es sobre la libertad de expresión -señala Marco Avilés, Es sobre racismo. Así lo dice en su artículo “El racismo que nos separa

El clasismo-racismo tiene dos lados en el Perú/ Latinoamérica = exclusión/choleados y los privilegiados. Ambos no son buenos.

Los racistas no nacen, sino son hechos así por sus padres, por la sociedad. Muchos peruanos cuando viajan a EEUU encuentran prejuicios por parte de los blancos estadounidenses, que no hacen tanto una distinción entre el cholito y el mestizo, para ellos todos son un Pedro que ha venido para limpiar su jardín y cocinar su almuerzo.

El racismo no podemos eliminar si los privilegiados no denuncian sus privilegios. Esto es muy necesario, igual como contar las experiencias malas de racismo, también denunciar las experiencias ‘buenas’ del clasismo y racismo. Denunciar públicamente el racismo de cholear y el racismo que crea privilegios para personas solo porque tiene una tez clara. Ambos tienen que desaparecer.

Marcos Van Lukaña, sabe lo que es la discriminación en el Perú, comprende lo complejo que es la idiosincrasia de su país de nacimiento, por eso cree que es importante que los que hemos vivido en privilegio por nuestro color de piel blanca o seudo blanca. Seamos capaces también de denunciar estas diferencias, ya que así crearemos conciencia.

Autora: EIP

Anuncios

Inmersión cultural (parte I)

6 Oct

La inmersión cultural es un concepto muy usado en la adopción internacional, pero ¿Quiénes verdaderamente puede hacer una inmersión cultural? ¿Que tanto se conoce de las diferentes realidades e idiosincrasias dentro del mismo país?

Pedro y Alejandrina habían vivido fuera de su país toda su vida, y no sabían cómo era la vida en el Perú -¿cómo hubiera sido nuestras vidas, de no haber sido adoptados?- Esa fue una de las preguntas de Pedro a su madre adoptiva. Esta le dio varias opciones de vivencias culturales, y cuando pudieran regresar a su país por vacaciones, darían comienzo a una serie de aventuras llenas de aprendizaje y nuevas experiencias.

IMG_1952

Como se vive en los pueblos de los andes peruanos

Pedro se levantó temprano, sobre las 6 de la mañana. Mientras su hermana dormía aun acurrucada plácidamente en la cama; de manera calmosa comenzó a atarse los zapatos, ponerse el abrigo y el gorro de lana, el que jalaba hasta cubrir bien sus orejas. -Mama ya vuelvo- Le dijo a Elena. La tía Andrea, hacía rato que se había levantado para encender la tullpa (cocina de leña), puesto a hervir el agua en una tetera negra, y las papas medio agusanadas en una olla grande, mientras en otra más pequeña, puso a hervir la leche para el desayuno. Pedro se acercó a la tullpa intentado avivar el fuego, soplando la phukuna (soplador) lo más fuerte que podía, pero aun así, no hacía el efecto que el buscaba… se levantó medio mareado por el esfuerzo de estar en cuclillas y soplar un buen rato, se dirigió a la jaula de los cuyes (conejillos de indias) para ver si estaban bien atendidos. Estos apenas lo miraron, echaron a correr despavoridos.

-¡vaya a buscar más leña! Le dijo la tía Andrea, Pedro giro la cabeza en signo de negativa e hizo como si no hubiera escuchado nada.

Ya era la hora de tomar el desayuno, Aljandrina se había levantado y puesto su chaleco naranja, llevaba los pelos alborotados como los de un chihuanco (avecilla de los andes), ya sentados todos alrededor de la mesita estrecha, esta comenzó a tambalearse poniendo en peligro el único desayuno de la mañana. -Pop, pum, track.. Comenzó a reventar el maíz como una traca de cohetecillos en la Kallana (olla de barro)

-La cancha está lista!

Mientras la pequeña Alejandrina se negaba a tomar la leche, Pedro aprovecho para informarse de cómo ir para ordeñar las vacas. Alistando las apachas (mantas con asas) para la leña, el balde con las sogas y el suero para hacer el queso. Cruzando por el zaguán de la casa, tomó el atajo por el borde del rio, el que les llevaría más rápido al puente grande, y ahí esperarían a su tía, para subir juntos por el camino rocoso, sortearon las fuertes pendientes del camino haciendo descansos en los pocos terraplenes que encontraban, ya que 3600 metros de altura sobre el nivel del mar, era cosa seria. La tía les animaba, diciendo que podían cortar el camino, cruzando la escuela que aún estaba abierta, a pesar de que esta andaba de huelga,  el patio estaba ocupado por niños que no se resignaban a perderse el recreo. Alejandrina se abalanzó sobre un columpio que estaba vacío, y tuvo que soltarlo de inmediato, al ver que su tía y hermano no la esperaban. En poco rato habían llegado a las chacras de la abuela, pero faltaba un esfuercito más.. Aprender a saltar las pircas (muros de piedras arrimadas). Los niños se agarraban de las piedras grandes, que parecían estables y tanteaban las otras antes que estas despeñaran. Alejandrina la más avispada ya había aprendido eludir los peligros, observando lo que la tía hacía; mientras Pedro aun sentado en la pirca contemplaba el pueblo, un pequeño pueblo debajo de una gigantesca roca.

A lo lejos se oían unos tintineos de tijeras a ritmo de los tusoq, eran los estudiantes de la residencia de la escuela, los que perdían el rato haciendo sonar sus tijeras; incluso alguno se atrevía con los pasos de la danza costumbrista. Pedro seguía ensimismado mirando el horizonte, hasta que una voz chillona lo despertó de su fantasía,

-¡Ataja al ternero!, ¡Ataja al ternero!, Shosss… Shoss…

La tía Andrea bajaba corriendo por el camino detrás del becerro escapista, con una rama en la mano, mientras con la otra intentaba tirar piedrecillas para asustarle. Muuhh, Muuhhh bramaban las vacas llamando a sus crías, y ésta en especial apretó el paso. Pedro se lanzó desde la pirca de nuevo al camino, poniéndose al medio con los brazos abiertos, pero el becerro ni caso, paso incluso por su lado.

-¡Ya se nos volvió a escapar la cría, hoy tampoco tendremos leche! –Sentenció Pedro.

Colibríes y abejas, revoleteaban alrededor de las flores de kjantu zrrrrrr.. zrrrrr repasando los arbustos de arriba abajo. Una bandada de loros verdes, surcaban por la copas de los arboles más altos, alborotando al resto de aves que se habían aposentado. Mientras Alejandrina esperaba sentadita bajo un arbusto frondoso, churrupetando la dulce miel de las flores de kjantus, compitiendo con las abejas y colibríes. Racimos de flores yacían en el suelo, mientras sujetaba entre sus manitas un racimo más grande de su dulce botín. Pedro se sumó a tan deliciosa aventura y no dudo de llenar su apacha con todas las flores de kjantu que podía.

-¡Acuchi!, ¡Acuchi!- (vámonos, vámonos) dijo la tía Andrea a los niños, después que esta se asegurara que las crías estuvieran junto a sus madres.

Para llegar al pueblo de Anizo, Pedro y Alejandrina tuvieron que emprender un viaje de más de 20 horas junto a su madre, tomando un autobús de Lima hasta Chalhuanca, cruzando por Galeras Pampa, zona de vicuñas a más de 5000 metros de altura. Y de ahí cambiarían a una pequeña combi por la estrechez del camino, pasando por las punas de Pallancata (zona minera). El paisaje era áspero y seco, de frio intenso por las mañanas. Pero ese pequeño pueblo se encontraba escondido en una escarpada de una quebrada junto al rio, donde el verdor se hacía presente a pesar de la altura. Y se engalanaba en verano con preciosas flores de kjantu. La humildad de sus casas de barro y techos de calamina, mostraban la sencillez de sus pobladores, que vivían de lo que cultivaban y producían.

IMG_1955.JPG

 

“Reencuentro de hijos Quechuas con sus raíces”

11 Ene

Marcos Lukaña: “Saluda en quechua a los asistentes, mi nombre es Marcos, mi madre peruana es de Marcapata (Cusco) naci en Lima, y a los tres días fui dado en adopción, mis padres gringos vinieron a buscarme hasta el Perú.

Emilio Sulca: “Mi sangre es peruana, mi papa es de Lima, mi mamá de Ayacucho, pero siempre estoy luchando con este sentimiento, mis costumbres son europeas, mis pensamientos holandeses, pero mi sangre es peruana y siempre estoy buscando a mi identidad y a veces es complicado”

Marcos lleva muchos años viajando al Perú, pero en su último viaje ha vivido cerca de un año para completar su identidad cultural. Ambos, hace unos años han encontrado a sus familias biológicas y ya han cerrado esa etapa de sus historias, pero la lucha de la identidad cultural aun sigue abierta..

De Colonias y Campamentos

12 Dic

Imagen relacionada

P. nunca quiso ir de colonias durante la primaria, siempre se ha saltado estas actividades por decisión propia, este de fin de curso (hace 6º de primaria) tienen previsto irse de colonias durante una semana a un pueblo costero.  P. de solo pensarlo se le revuelve el estómago. Lo ha meditado mucho animado por los amigos, con quienes posiblemente no coincidan en el instituto ya que muchos cambiaran de colegio.

¿Qué es lo que le da miedo?

“La separación”

Le dice a su madre que el separarse de su familia le causa un pánico tremendo, que él puede soportar quedarse en casa y esperarles durante un viaje de pareja, como tampoco le da miedo el que se vayan de viaje todos juntos en familia por qué sabe que volverán a casa. Pero eso de irse el solo algún sitio sin su familia, lo supera.

“Tengo miedo de separarme de vosotros, es como volver a separarme de mi primera familia, este tema de la pérdida me angustia, sé que todo viene por la adopción” ¿cómo explicarles esto a mis amigos? 

Celebraciones

1 Dic

Resultado de imagen de happy birthday alone + dibujos

Cuántas veces hemos leído u oído a adoptados adultos decir que las celebraciones son fechas muy tristes para ellos, Navidades, día de la Madre, día del Padre, cumpleaños, etc…

Pasado 5 días después de su cumpleaños, G. parecía muy tranquilo, tras días de nerviosismo por la llegada del gran día.. La abuela le preparo un delicioso pastel y una suculenta comida para celebrarlo ese mismo día que tanto esperaba, y dos día después lo celebraríamos con el resto de familia y sus amigos de siempre; pero a la vez lo iba notando nervioso y con la mirada perdida en ciertos ratos del día (cosa normal en el), Entonces de pronto se me tira para darme un abrazo, tan fuerte que casi me caigo…

¡Qué pasa cariño, que me caigo! (me siguió apretando, en ese abrazo furibundo que me inmovilizaba)..
– Lo siento, estoy raro, no sé que me pasa..
¿Por qué? (encoje los hombros y me mira a los ojos).
¿Es por algo que te entristece?
– Si. Algo así.
¿No serán por las fechas de tu cumpleaños, no?
– Si… (Toma aire y lo suelta con un suspiro) pienso en mi familia biológica, lo que me gustaría celebrarlo con ellos y no están a mi lado.
Te entiendo cariño mío, me imagino lo que estás pasando.
– ¡No!. No lo puedes entender, porque no lo has vivido, solo intenta comprenderme en silencio.

Me abraza con suavidad mientras su corazón late con gran fuerza, y un profundo silencio nos inunda en un instante que se hace largo.

“La Idiosincrasia racial y clasista en los países de origen” Adopción

30 Oct

Resultado de imagen de hermanos de dos razas

Muchos adoptados adultos internacionales, regresan a sus países de origen a buscar y a saber de las razones del porque fueron abandonados o entregados, las historias suelen ser diversas y tristes y a veces muy crueles, lo que sí es difícil es entender dentro de una cultura que te es ajena, es la idiosincrasia de sus gentes; que es lo que ellos valoran por sobre todo, que es lo que les molesta hasta el punto de negarlo o esconderlo.

Georgina (madre biológica): “Me quería morir. No quería por nada del mundo tener aquel hijo. Me habían violado siete hombres y pensaba que estaba criando un monstruo de siete cabezas dentro de mí”. La niña nació en un hospital de Lima. No quiso verla. “Que se la lleven”, repetía. Una mujer se había ofrecido para adoptar al bebé. Sólo faltaba la firma de la madre. Hasta que le acercaron a la pequeña de tres días y la vio por primera vez, llorando. “Era blanquita, bonita, gordita”. Georgina decidió que quería criar a su hija. Se la entregaron 15 días más tarde. Le puso su nombre y empezó a trabajar de empleada doméstica.

Mario (adoptado adulto): Mi madre adoptiva no comprendió porque mi madre biológica sólo quiso dar en adopción a mí y no a mi hermano mayor, si el motivo de la adopción sería su pobreza; lo que no sabía por supuesto es que mi madre biológica quiso “limpiar su sangre”, y deshacerse de los elementos indios, cholos, serranos. Gracias a mi raza y color, no sólo mi madre peruana no me quiso,  tampoco los padres aspiracionales-adoptivos peruanos no me quisieron. Los bebés blancones y mestizos son adoptados por padres peruanos.

Así me decía mi madre biológica con lágrimas en sus ojos. No lágrimas de vergüenza sino de estar molesta con sí misma, que ella había creído las mentiras que sus patronas blancas les había enseñado cuando ella trabajaba como niñera en Miraflores, “los varones indios son salvajes, y quieren carne blanca” Por ser un posible violador de blanconcitas mi mamá biológica me dejó en adopción.

La hija de Georgina se salvó de ser dada en adopción por que nació blanquita a pesar de las circunstancias de su engendramiento, mientras Mario no, el nació amerindio y su madre mestiza decidió entregarlo en adopción, porque fue influenciada por las idiosincrasia de personas blancas clasistas del Perú.

¿Hasta donde arrastramos esas taras racistas de una superioridad blanca aspiracional  en un país mestizo e indígena?.

Para un adoptado internacional no es fácil volver a su país de origen y entender la mentalidad de sus gentes, si nosotros mismo como originarios no queremos verlo y aceptarlo, escondemos nuestras taras y vergüenzas; para ellos es difícil comprender lo que no se dice ni se explica.

Estas historias son extrapolables a varios países, ya que el racismo sigue siendo uno de los motivos más vergonzosos para llegar a renunciar a un hijo. la de Georgina la he tomado del reportaje “Las víctimas rompen el silencio en Perú” y la de Mario (adoptado adulto) quien me ha permitido hacer un resumen de su historia para este post.

ANDREA CELESTE

20 Jun

Quien no recuerda esta telenovela argentina que se emitió en el año 1979, una telenovela que hizo estremecer y llorar a toda una generación, transmitida en muchos países de Latinoamérica, nos hizo reflexionar ya desde niños esa necesidad de la búsqueda de los orígenes, nos hizo comprender la importancia de mantener los sueños vivos para no desfallecer..

les dejo el ultimo capítulo que lloramos mares y mares de lágrimas:

Andrea Celeste o simplemente “Celeste” como todos la llaman es una niña huérfana de 11 años que creció en un orfanato a lado de su madrina quien la quería mucho, antes de morir le confiesa que su madre está viva pero que no sabe dónde está, entonces la pequeña se da a la tarea de encontrarla, un día Celeste es adoptada por Don Eduardo Arosamena un buen hombre quien adopta a la niña para que esta le alegre la vida a su hija Liliana a la que todos llaman de cariño “Lili”, sin embargo esta la ve como una intrusa en su vida y aconsejada por su perversa institutriz se encargaran de hacerle la vida imposible a Celeste para que esta termine por irse, en la casa Celeste encontrara también grandes amigos como Irma la sirvienta quien en secreto está enamorada de Emilio el hijo mayor de Eduardo, entonces Celeste le ayudara a realizar su sueño ya que la chica quien es muy lista se da cuenta que al joven no le es tan indiferente Irma, para esto Celeste tiene que espantar a la novia de este Elena quien solo quiere atrapar a Emilio para quedarse con su dinero, al igual que su madre Enriqueta quien resulta ser la novia de Don Eduardo, al cual Celeste también ayudara a encontrar el verdadero amor en Laura una mujer misteriosa pero dulce y amable que llegó a trabajar al orfanato el mismo día que Celeste lo dejó, con quien tiene una gran amistad y quien resultara ser ni más ni menos que su madre perdida quien resulta llamarse en realidad María Luisa, todo esto lo hará aconsejada y ayudada por su fiel Ángel de la Guarda y el padre Daniel.

El estigma del “HIJO MAL AGRADECIDO”

5 Feb

A raíz de los foros de adopción que vengo participando, y por la experiencia cercana, en la que he sido testigo en mi juventud, “el estigma del hijo mal agradecido” ha perseguido mucho mas a los hijos adoptados, que a biológicos. Cuando estos por razones de la vida, dejan de jugar el papel que se les ha asignado, comienzan los reproches a boca llena, o simples insinuaciones que hacen daño. Comentarios perpetrado por terceros, quienes sin saber los pormenores de cada casuística, se atreven a decir: -deberías estar agradecid@ con tus padres, por todo lo que han hecho por ti, ya que sin ellos no hubieras tenido nada. ¿Con que autoridad?

Pero si este tipo de reproches vienen de los propios padres adoptivos, peor aún, porque el auto estima del niño o adolecente queda por los suelos, por el miedo a sufrir un nuevo abandono, por perder lo único que ha conocido como familia, en muchos de los casos solo atinan a bajar la cabeza, mientras otros se convierten en verdaderas bombas de relojería.

Estos chicos en la actualidad, han despertado, han madurado, han engrosado sus voces, se están haciendo sentir, y nosotros una nueva generación de padres adoptivos, debemos poner atención a lo que dicen, intentar escucharles, por que hay cosas que se repiten.

Los Referentes en la Adopción

31 Ene

¿Es importante considerar los referentes raciales o culturales, en el entorno del adoptado?

Después de haber hablado con 3 adultos adoptados interraciales (Holanda, Inglaterra y Suiza), les hice la siguiente pregunta: – ¿Habéis sentido la ausencia de referentes raciales o culturales en vuestra adolescencia y juventud? Unos me respondieron que sí lo echaron en falta, otros consideraron que no fue necesario; los que echaron en falta, me dijeron que vivieron en zonas donde prácticamente no habían inmigrantes, pero sintieron esa falta en su adolescencia, porque se veían como lunares en su entorno, es por eso que cuando tuvieron la edad suficiente, fueron en su búsqueda a las grandes ciudades, uno de ellos incluso aprendió a vestir como los de su etnia inmigrante, a caminar y a hablar con su acento, el otro solo buscaba novias entre la comunidad inmigrante de su país de origen, e incluso se casó con una de ellas, aparte de aprender música folclórica.

La otra persona, me dijo que no sintió esa necesidad en su adolescencia, porque la sociedad donde vivía no se lo hizo evidente, notó esa diferencia que existe entre los hijos de inmigrantes y los hijos adoptados, entre ellos los privilegios que esto conllevaba. Pero los tres sintieron el llamado de vivir largas temporadas en su país de origen, muy aparte de conocer sus orígenes biológicos, que para suerte dos de ellos ya concluyeron sus búsquedas.

Para las familias adoptivas interraciales ¿les es difícil integrar la imagen del referente racial o cultural en su entorno cercano?

Por experiencia de una familia catalana del grupo que conformamos “Hijos del Perú”, vieron por conveniente empezar a trabajar la autoestima de su hijo mayor desde los 5 años, con el contacto de referentes raciales y culturales, siendo para ellos incuestionables los beneficios que les ha aportado, antes el niño no quería hablar en castellano, y casi nunca mencionaba el Perú en su escuela, hoy sale delante de la clase a explicar cómo era su ciudad natal, y le pide a sus padres cocinar cosas de su país. En otros casos de los cuales, personalmente he hablado en diferentes coloquios al que he asistido, las respuestas fueron vario pintas, a muchos les representa un salto muy importante, y no saben cómo abordarlo, unos intentaron hacer amistades con los padres de los niños inmigrantes de la escuela, logrando buenas migas, otros simplemente creen que no les es necesario.

LIBROS SOBRE ADOPCIÓN

25 Ene

 

Estas navidades tuve la suerte de que llegaran a mis manos, dos libros, dos historias diferentes entre sí, con un denominador común “la adopción”.

  1. Secretos de una adopción (Mª Victoria Peset Marí)
  2. La otra cara de la adopción (Maria Franco)

El primer libro, una novela bucólica, de una relación fenomenal entre unos padres adoptivos y su hija, la cual se irrumpe, cuando esta descubre por si misma, que fue adoptada, despertando en la joven, la necesidad imperante de buscar sus orígenes; arrastrando así a sus padres y a una amiga, a una loca aventura para descubrir su verdad. Una adopción nacional, con mentirijillas y secretos, con convento y monjas de por medio, el desenlace es triste porque justo cuando llega a conocer a su progenitora….. Recomendado para pasar unas tardes tranquilas.

El segundo libro, una historia real, que trata de una adopción fallida, donde una mujer de 36 años, adopta en solitario porque cree que no se casaría, y siente el llamado a la maternidad, y lo hace por medio de la adopción internacional, eligiendo Rusia como país para hacer sus trámites. Le asignan una niña de 3 años, a la que  llama Alba. Y en menos de un año de tener a su hija consigo, conoce al hombre de su vida, que en poco tiempo deciden sellar su amor con el matrimonio, y en camino viene el primer hijo biológico, mientras tanto la niña sigue haciendo trastadas, así y todo al segundo año se mudan de país, con la nueva familia conformada, mientras Alba se va convirtiendo en un verdadero problema, por su conducta, a lo cual, la madre decide tragarse en solitario todo el embolicado que se arma, sin contarle nada a su marido, quien a su vez, es una figura ausente, ya que viaja todo el tiempo, convirtiéndolo en una padre de fin de semana. Nuevamente llega otro hijo biológico, y con el, otro cambio de país, la mujer se sobre carga más, por las campanas de la niña en la escuela, los hurtos, las mentiras, el comportamiento agresivo con sus hermanos pequeños, etc. El caso es que la mujer tuvo 4 hijos biológicos, y ve en su hija adoptiva un verdadero peligro para su familia, por el nivel de agresividad que esta había desarrollado, y decide entregarla a asuntos sociales cuando tenia 12 años.

En todo el libro siento que la autora intenta disculparse, que hizo todo lo posible para aguantar a su hija adoptiva, pero esta le estaba martirizando, busca ayuda profesional cuando el problema ya se había dado, no repara en los cambios a la que le había sometiendo a su hija, no ve, que sus decisiones también le afectaban a la niña, no espera el tiempo suficiente para darle un hermano, sin antes haber logrado vincularse con la pequeña.

En esta historia, la madre describe a su hija como una niña malcriada, que nunca quiso vincularse, que desde que la pequeña llegó hacia más que trastadas, la ponía a prueba en todo momento, ya que viéndose libre, comienza a explorarlo todo, toqueteando, pintando, desobedeciendo, pegando, gritando, chillando, etc. Mi hija que también llego pequeña a Barcelona, era igual de trasto, no paraba, lo tocaba todo, pinto las paredes de casa varias veces, jaloneaba a la gata sacándole mechones de pelos, la encontraba intentado meter palitos en los huequecillos de los enchufes, embozaba el lavamanos con papel higiénico. Trepaba por los muebles jalando los cajones como escalinatas, corría por las calles como una despotricada, en el colegio pegaba y arañaba a sus compañeritos, en los parques montaba unos verdaderos berrinches cuando tenía que llevármela a casa. He perdido el control muchas veces, me he sentido frustrada, y he llorado mucho por sentimientos de mea culpa ante mis falta de paciencia, pero busqué ayuda profesional, he aprendido a gestionar mis propias emociones, me he visto reflejada en los ojos de mi hija, y he trabajado mucho el vínculo, hoy por hoy dos años después de su adopción, puedo decir con mucha alegría que el vínculo se ha dado, y lo seguimos reforzando, mi pequeña es una ricurita, dulce, cariñosa, habladora, tiene aún sus prontos, pero los va moderando, porque se da cuenta, que eso no le lleva a nada, más que ponernos tristes o enfadados.

Mi hija es feliz, es una niña alegre y juguetona, coqueta, guapa y princesa, con sueños y deseos, porque se ve querida, se ve amada por su familia. Ella repite una y otra vez nuestros nombres, y culmina diciendo que nos ama y que nosotros la amamos.

No sé qué es una adopción fallida, no puedo juzgar a nadie, ni menos por un libro, solo quería compartir mis opiniones con estas dos lecturas.