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El estigma del “HIJO MAL AGRADECIDO”

5 Feb

A raíz de los foros de adopción que vengo participando, y por la experiencia cercana, en la que he sido testigo en mi juventud, “el estigma del hijo mal agradecido” ha perseguido mucho mas a los hijos adoptados, que a biológicos. Cuando estos por razones de la vida, dejan de jugar el papel que se les ha asignado, comienzan los reproches a boca llena, o simples insinuaciones que hacen daño. Comentarios perpetrado por terceros, quienes sin saber los pormenores de cada casuística, se atreven a decir: -deberías estar agradecid@ con tus padres, por todo lo que han hecho por ti, ya que sin ellos no hubieras tenido nada. ¿Con que autoridad?

Pero si este tipo de reproches vienen de los propios padres adoptivos, peor aún, porque el auto estima del niño o adolecente queda por los suelos, por el miedo a sufrir un nuevo abandono, por perder lo único que ha conocido como familia, en muchos de los casos solo atinan a bajar la cabeza, mientras otros se convierten en verdaderas bombas de relojería.

Estos chicos en la actualidad, han despertado, han madurado, han engrosado sus voces, se están haciendo sentir, y nosotros una nueva generación de padres adoptivos, debemos poner atención a lo que dicen, intentar escucharles, por que hay cosas que se repiten.

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LIBROS SOBRE ADOPCIÓN

25 Ene

 

Estas navidades tuve la suerte de que llegaran a mis manos, dos libros, dos historias diferentes entre sí, con un denominador común “la adopción”.

  1. Secretos de una adopción (Mª Victoria Peset Marí)
  2. La otra cara de la adopción (Maria Franco)

El primer libro, una novela bucólica, de una relación fenomenal entre unos padres adoptivos y su hija, la cual se irrumpe, cuando esta descubre por si misma, que fue adoptada, despertando en la joven, la necesidad imperante de buscar sus orígenes; arrastrando así a sus padres y a una amiga, a una loca aventura para descubrir su verdad. Una adopción nacional, con mentirijillas y secretos, con convento y monjas de por medio, el desenlace es triste porque justo cuando llega a conocer a su progenitora….. Recomendado para pasar unas tardes tranquilas.

El segundo libro, una historia real, que trata de una adopción fallida, donde una mujer de 36 años, adopta en solitario porque cree que no se casaría, y siente el llamado a la maternidad, y lo hace por medio de la adopción internacional, eligiendo Rusia como país para hacer sus trámites. Le asignan una niña de 3 años, a la que  llama Alba. Y en menos de un año de tener a su hija consigo, conoce al hombre de su vida, que en poco tiempo deciden sellar su amor con el matrimonio, y en camino viene el primer hijo biológico, mientras tanto la niña sigue haciendo trastadas, así y todo al segundo año se mudan de país, con la nueva familia conformada, mientras Alba se va convirtiendo en un verdadero problema, por su conducta, a lo cual, la madre decide tragarse en solitario todo el embolicado que se arma, sin contarle nada a su marido, quien a su vez, es una figura ausente, ya que viaja todo el tiempo, convirtiéndolo en una padre de fin de semana. Nuevamente llega otro hijo biológico, y con el, otro cambio de país, la mujer se sobre carga más, por las campanas de la niña en la escuela, los hurtos, las mentiras, el comportamiento agresivo con sus hermanos pequeños, etc. El caso es que la mujer tuvo 4 hijos biológicos, y ve en su hija adoptiva un verdadero peligro para su familia, por el nivel de agresividad que esta había desarrollado, y decide entregarla a asuntos sociales cuando tenia 12 años.

En todo el libro siento que la autora intenta disculparse, que hizo todo lo posible para aguantar a su hija adoptiva, pero esta le estaba martirizando, busca ayuda profesional cuando el problema ya se había dado, no repara en los cambios a la que le había sometiendo a su hija, no ve, que sus decisiones también le afectaban a la niña, no espera el tiempo suficiente para darle un hermano, sin antes haber logrado vincularse con la pequeña.

En esta historia, la madre describe a su hija como una niña malcriada, que nunca quiso vincularse, que desde que la pequeña llegó hacia más que trastadas, la ponía a prueba en todo momento, ya que viéndose libre, comienza a explorarlo todo, toqueteando, pintando, desobedeciendo, pegando, gritando, chillando, etc. Mi hija que también llego pequeña a Barcelona, era igual de trasto, no paraba, lo tocaba todo, pinto las paredes de casa varias veces, jaloneaba a la gata sacándole mechones de pelos, la encontraba intentado meter palitos en los huequecillos de los enchufes, embozaba el lavamanos con papel higiénico. Trepaba por los muebles jalando los cajones como escalinatas, corría por las calles como una despotricada, en el colegio pegaba y arañaba a sus compañeritos, en los parques montaba unos verdaderos berrinches cuando tenía que llevármela a casa. He perdido el control muchas veces, me he sentido frustrada, y he llorado mucho por sentimientos de mea culpa ante mis falta de paciencia, pero busqué ayuda profesional, he aprendido a gestionar mis propias emociones, me he visto reflejada en los ojos de mi hija, y he trabajado mucho el vínculo, hoy por hoy dos años después de su adopción, puedo decir con mucha alegría que el vínculo se ha dado, y lo seguimos reforzando, mi pequeña es una ricurita, dulce, cariñosa, habladora, tiene aún sus prontos, pero los va moderando, porque se da cuenta, que eso no le lleva a nada, más que ponernos tristes o enfadados.

Mi hija es feliz, es una niña alegre y juguetona, coqueta, guapa y princesa, con sueños y deseos, porque se ve querida, se ve amada por su familia. Ella repite una y otra vez nuestros nombres, y culmina diciendo que nos ama y que nosotros la amamos.

No sé qué es una adopción fallida, no puedo juzgar a nadie, ni menos por un libro, solo quería compartir mis opiniones con estas dos lecturas.

LOS HIJOS ADOPTIVOS DEL FRACASO

6 Sep

No he querido dejar pasar más tiempo para comentar estos reportajes del 2008  y 2013 que encontré hace unas semanas navegando por internet, realmente me parecieron muy fuertes, me temblaron las manos mientras analizaba cada uno de los párrafos, por otro lado buscaba en mi memoria el calificativo de ¡PADRES PARA SIEMPRE!  ¿Qué pasa con ese compromiso que asumimos cuando nos propusimos ser adoptantes?… ¿Qué es lo que falla en el sistema? ¿Pesa más el deseo de querer realizarnos como  padres, ante una posibilidad de no estar preparados para funcionar como reparadores?

“LA VERGÜENZA”

La historia, escrita también por Planell, mira a un día en la vida de la pareja formada por Pepe y Lucía y su hijo adoptivo, Manu. Pepe y Lucía son personas exitosas con personalidades opuestas. Pepe trabaja como jefe de un sello discográfico mientras Lucía trabajó como jefa de un departamento de comunicación antes de abandonar su trabajo por su hijo. Manu es un niño peruano de ocho años con trastornos de conducta.

 Pepe no esconde su deseo de devolver a su hijo y expresa sus opiniones del asunto con gusto a su esposa. Pero aunque Lucía quiere a su marido y recibió puntos en su cabeza después de un incidente con Manu, Lucía tiene sus dudas sobre esta decisión de devolverlo y continua intentando convencer a Pepe a cambiar su mente antes de que la trabajadora social llegue para su reunión.

 El aspecto realista de “La Vergüenza” viene del hecho que España es el segundo país en el mundo en el número de adopciones tras los Estados Unidos. Sin duda, un hijo, natural o adoptivo, puede ser un obstáculo para cualquier pareja, pero la diferencia se cae en la manera en que ellos deciden tratar el asunto, mostrada por esa película.

Seguir leyendo: El dyario

CUANDO LAS ADOPCIONES FALLAN

“Cuando pensamos en la adopción como un modo válido de fundar o ampliar una familia –que sin duda lo es–, olvidamos a veces que, ante todo y por encima de todo, se trata de una medida de protección de la infancia. La adopción ha demostrado ser una herramienta eficaz para restituir a los menores declarados en desamparo su derecho a vivir en una familia.

Cuando una adopción no logra su objetivo, es un fracaso de todos: de los adoptantes en primer lugar, pero también del sistema de protección de la infancia, de los profesionales que han intervenido y de la sociedad que le ha fallado al niño y no ha sabido protegerle ni evitarle esa carga añadida de sufrimiento. La responsabilidad, en cualquier caso, es siempre de los adultos.”

 ¿Qué falla?

Se dice que los adoptados son los hijos más deseados. “Nadie se queda  burocráticamente embarazado por una noche loca”, se puede leer en un foro de internet. Las familias que culminan una adopción han recorrido un camino de tesón y paciencia antes de ser padres. En la mayoría de los casos, la adopción funciona, pero ¿qué es lo que falla cuando no es así? ¿En qué punto se tuerce el sueño de convertirse en padres y de encontrar una familia para transformarse en pesadilla?

Seguir leyendo: reportaje escrito por Beatriz San Román

LOS HIJOS ADOPTIVOS DEL FRACASO

Los traumas del pasado impiden a muchos niños adoptados integrarse en sus nuevas familias y les condenan al internado

Llegó de la mano de la abuela al parque. Apenas tendría 5 ó 6 años. La mujer le regañó por intentar quedarse con la pelota de otro y de pronto el niño estalló. Comenzó a golpear con todas sus fuerzas a la anciana, que intentaba evitar las patadas. La mujer tenía las piernas llenas de moratones, de arranques de furia anteriores. Su hija había adoptado al chico hacía unos meses, pero el sueño tanto tiempo anhelado se había truncado en una pesadilla para la familia. «Se ve que en el orfanato le trataron muy mal», le justificaba la atemorizada abuela, que entre impotencia, pena y alivio confesaba: «En septiembre lo ingresarán en un internado, nadie se hace con él».

«No hay muchos datos, entre otras cosas porque la adopción no debe aparecer en las estadísticas, de forma que se pierde la pista», explica Berástegui. Sin embargo, hay indicios reveladores: el 2,35% de los niños en protección en la Comunidad de Madrid provienen de adopciones fracasadas, un porcentaje muy superior al de su peso en la sociedad. Sólo en Cataluña, 72 niños adoptados han sido abandonados por sus familias adoptivas en la última década, la mayoría de más de 10 años y extranjeros.

Seguir leyendo: Reportaje del Diario Vasco

Pero para nuestra tranquilidad existe un alto porcentaje de adopciones que se llevan con normalidad en la convivencia familiar, con sus altos y sus bajos como toda familia, pero se logran superar gracias a la ayuda de los profesionales que cada vez contamos con más especialistas en adopciones, y podemos encontrar todo tipo de información en las redes como organizaciones donde sentirnos identificados.

Desde nuestra experiencia como padres adoptivos, nos hemos identificado en un grupo de amigos que comparten con sus hijos origen e inmigración, pero seguimos trabajando en la búsqueda de nuevas informaciones de asociaciones, organismos, profesionales, etc. donde podamos contar con la ayuda adecuada para cuando nos sea necesario.