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LO QUE NOS SEPARA, NOS SEGUIRÁ SEPARANDO (racismo)

4 Dic

Recuerdo como en el aeropuerto de Lima en el 2009 me dijeron:
-Cholo, de qué turista has robado este pasaporte holandés? -Una mujer blanca y un hombre mestizo me estaban maltratando y no quisieron devolverme mi pasaporte holandés.
Tú no vas a tomar ese vuelo, tú no eres un holandés, tú tienes la cara de alguien de algún cerro, tú eres mucho más cholo que yo! -me dijo el hombre mestizo.
-Please give me back my passport- le pedí a la señora blanca peruana en inglés. (Por favor, devuelvame mi pasaporte. -le pedí a la peruana del origen europeo).
-Ese pasaporte no es tuyo, tú no eres europeo, tú eres un peruano, habla tu lengua! Si eres holandés, cuéntame en 10 en el holandés, a ver si ya sabes el idioma holandés- Y conté hasta 10, pero la señora me gritó -hasta 20, tú no eres estudiante, mira cómo estás vestido! No mientas, ninguna universidad en Europa te quiere a ti!

La puerta del avión estaba cerrando, y les pedí devolverme mi pasaporte, y ellos me tiraron el pasaporte en mi cara y rieron al verme corriendo a la puerta del avión.

Ese día me separaron, crearon en mí, un peruano como muchos, peruanos que conocen el racismo. Sobre todo en los años 2008 y 2009 sufrí del racismo y clasismo en el Perú.
Estudiaba lingüística en una buena universidad en Holanda (la de Leiden) pero siempre ‘ellos’ me decían que yo no sería un estudiante de una universidad prestigiosa europea porque ‘yo no lo parecería’.

Cuando pasaba la frontera desde Bolivia al Perú, estaba harto de los celos y burlas y les dije a los tombos (policías) cuando me preguntaron sobre mi ‘profesión’: -Soy un chofer de combi-. -Está bien jefe- me dijeron y me dejaron entrar al Perú, pero si yo hubiera dicho ‘soy estudiante’, no me habrían creído.

Estoy en el favor de la decolonización del Perú, algo que nunca pasó.
Indonesia tuvo su decolonización, y también Vietnam, y en Sudafrica los autóctonos tuvieron el poder de nuevo en su propia tierra.

Marcos Van Lukaña, joven activista, defensor del quechua, adoptado adulto, que volvió al Perú en búsqueda de sus orígenes ancestrales. Se encontró en medio de estas escenas racistas y normalizadas en nuestro país.

Lamentablemente para los peruanos de ciudad, con ideas preconcebidas sobre “lo que es decente”, no les cabe en la cabeza que peruanos con rasgos indígenas marcados o afro-descendientes puedan tener nacionalidades europeas, sean estudiantes en universidades prestigiosas, o tengan la capacidad viajar por el mundo. Y el prejuicio se encarniza más con personas de los andes, que visten polleras, ponchos, ojotas, trenzas, etc.

El autor de “No soy tu cholo” planta cara a la película de “La Paisaja Jacinta”. Una película peruana que ridiculiza a la mujer autóctona e indígena de polleras y ojotas, mostrándola grotesca, sucia y profundamente ignorante, el productor, guionista y actor Jorge Benavides, defiende a su personaje como una manera de ejercer la libertad de expresión. El tema no es sobre la libertad de expresión -señala Marco Avilés, Es sobre racismo. Así lo dice en su artículo “El racismo que nos separa

El clasismo-racismo tiene dos lados en el Perú/ Latinoamérica = exclusión/choleados y los privilegiados. Ambos no son buenos.

Los racistas no nacen, sino son hechos así por sus padres, por la sociedad. Muchos peruanos cuando viajan a EEUU encuentran prejuicios por parte de los blancos estadounidenses, que no hacen tanto una distinción entre el cholito y el mestizo, para ellos todos son un Pedro que ha venido para limpiar su jardín y cocinar su almuerzo.

El racismo no podemos eliminar si los privilegiados no denuncian sus privilegios. Esto es muy necesario, igual como contar las experiencias malas de racismo, también denunciar las experiencias ‘buenas’ del clasismo y racismo. Denunciar públicamente el racismo de cholear y el racismo que crea privilegios para personas solo porque tiene una tez clara. Ambos tienen que desaparecer.

Marcos Van Lukaña, sabe lo que es la discriminación en el Perú, comprende lo complejo que es la idiosincrasia de su país de nacimiento, por eso cree que es importante que los que hemos vivido en privilegio por nuestro color de piel blanca o seudo blanca. Seamos capaces también de denunciar estas diferencias, ya que así crearemos conciencia.

Autora: EIP

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“La Idiosincrasia racial y clasista en los países de origen” Adopción

30 Oct

Resultado de imagen de hermanos de dos razas

Muchos adoptados adultos internacionales, regresan a sus países de origen a buscar y a saber de las razones del porque fueron abandonados o entregados, las historias suelen ser diversas y tristes y a veces muy crueles, lo que sí es difícil es entender dentro de una cultura que te es ajena, es la idiosincrasia de sus gentes; que es lo que ellos valoran por sobre todo, que es lo que les molesta hasta el punto de negarlo o esconderlo.

Georgina (madre biológica): “Me quería morir. No quería por nada del mundo tener aquel hijo. Me habían violado siete hombres y pensaba que estaba criando un monstruo de siete cabezas dentro de mí”. La niña nació en un hospital de Lima. No quiso verla. “Que se la lleven”, repetía. Una mujer se había ofrecido para adoptar al bebé. Sólo faltaba la firma de la madre. Hasta que le acercaron a la pequeña de tres días y la vio por primera vez, llorando. “Era blanquita, bonita, gordita”. Georgina decidió que quería criar a su hija. Se la entregaron 15 días más tarde. Le puso su nombre y empezó a trabajar de empleada doméstica.

Mario (adoptado adulto): Mi madre adoptiva no comprendió porque mi madre biológica sólo quiso dar en adopción a mí y no a mi hermano mayor, si el motivo de la adopción sería su pobreza; lo que no sabía por supuesto es que mi madre biológica quiso “limpiar su sangre”, y deshacerse de los elementos indios, cholos, serranos. Gracias a mi raza y color, no sólo mi madre peruana no me quiso,  tampoco los padres aspiracionales-adoptivos peruanos no me quisieron. Los bebés blancones y mestizos son adoptados por padres peruanos.

Así me decía mi madre biológica con lágrimas en sus ojos. No lágrimas de vergüenza sino de estar molesta con sí misma, que ella había creído las mentiras que sus patronas blancas les había enseñado cuando ella trabajaba como niñera en Miraflores, “los varones indios son salvajes, y quieren carne blanca” Por ser un posible violador de blanconcitas mi mamá biológica me dejó en adopción.

La hija de Georgina se salvó de ser dada en adopción por que nació blanquita a pesar de las circunstancias de su engendramiento, mientras Mario no, el nació amerindio y su madre mestiza decidió entregarlo en adopción, porque fue influenciada por las idiosincrasia de personas blancas clasistas del Perú.

¿Hasta donde arrastramos esas taras racistas de una superioridad blanca aspiracional  en un país mestizo e indígena?.

Para un adoptado internacional no es fácil volver a su país de origen y entender la mentalidad de sus gentes, si nosotros mismo como originarios no queremos verlo y aceptarlo, escondemos nuestras taras y vergüenzas; para ellos es difícil comprender lo que no se dice ni se explica.

Estas historias son extrapolables a varios países, ya que el racismo sigue siendo uno de los motivos más vergonzosos para llegar a renunciar a un hijo. la de Georgina la he tomado del reportaje “Las víctimas rompen el silencio en Perú” y la de Mario (adoptado adulto) quien me ha permitido hacer un resumen de su historia para este post.