Un año después de conocer los orígenes

15 Nov
Hace unos días, Pedí a mi hijo mayor que me acompañara a Barcelona, a recoger unas cosas que había dejado prestadas. El efecto confesionario del asiento de copiloto, volvió a surtir efecto. Esta vez sin buscarlo.
De el salio el tema de la adopción, la tranquilidad que le había aportado el saber su verdad, esa verdad del que solo su madre biológica era capaz de brindarle.  como tuvo que asimilar partes duras de su historia, como hizo para comprender e incluso perdonar y ceder para encontrar su paz… Era consiente de que la vida que llevaba hasta ahora, era distinta a la que hubiera tenido que ser; que sigue siendo parte de algo que le queda lejano pero ya no ajeno, pero a la vez es parte de otros que les somos ajenos, pero a su vez somos sus cercanos “sus referentes, sus padres”.
Que era momento de vivir la vida, esa vida que ahora tiene, una vida consiente de lo que es, de quien es, de lo que el quier ser.
Hubiera dado tanto por grabarlo, que escuchaseis de su propia voz como razona las cosas, pero no con orgullo de madre (que aveces me embarga) sino como es importante escucharles, dejarles hacer su camino.. no tener miedo a perderles, sino acompañarles.
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SOBRE PRIVILEGIOS Y APROPIACIONES

15 Oct

Desde hace tiempo quería escribir en el blog; y por alguna razón, mi pluma se me hacía pesada, puede que ya no tenga la misma motivación que antes. También mis prioridades han ido cambiando durante este año.

Pero, en temas de activismos frente al racismo y la xenofobia en España, me he ido cuestionando cada vez más. Pero no, solo por sentirme identificada en muchos de los aspectos; si no, porque soy consciente, que no todos los inmigrantes, lo vivimos en la misma intensidad, existen grados y tengo la certeza que existe diferentes niveles de aceptación de la inmigración en España. Que van desde el colorismo de nuestros tonos de piel, hasta los orígenes cercanos y lejanos.

Unos somos asimilados”, porque de alguna manera nuestras pieles seudoblancas nos lo han permitido, y si tenemos formación podemos acceder a puestos técnicos (pero sin ambiciones). En otros casos “les incomodamos”, porque nuestras costumbres difieren a lo que creen normal, también el color de piel comienza a ser más oscura y los rasgos se hacen más evidentes, pero aun así nos necesitan y nos dejan existir. Mientras hay otros casos que el inmigrante “es repudiado” obviamente es por su color de piel, costumbres, origen y credo si más ni más, por solo el hecho de ser diferentes. Los que jamás llegaran a un puesto de trabajo decente, porque en el sub-consiente español, no existen negros, magrebíes, chinos, indígenas profesionales.

Por otro lado conozco muchos activistas inmigrantes, que han vivido en privilegio en sus países de origen, por su color de piel, estatus social, estudios o formaciones, etc  Pero al inmigrar a España para hacer sus masters, se han encontrado que son tan “sudacas” como el resto de sus compatriotas, al que ellos creían ser diferentes. Y lo más increíble es que estos se han puesto al frente de luchas antirracistas, que quizás NO sean las voces argumentadas. Y con esto creo que debemos ser honestos y no apropiarnos de luchas que NO nos correspondan estar al frente. Yo como quechua peruana, formada y de piel clara, no puedo compararme ni victimizarme, ante una mujer meramente indígena, que es invisible para la sociedad.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie, cielo y exterior

Critica social

8 Ago

Hoy me levanto con este estribillo en la cabeza:

Soy ciudadano del amor,
llevo dogal de belleza,
entre la hombrera y la cabeza,
entre rodilla y cinturón.

Haciendo crítica social
me perfumé de valiente,
creyendo que era disidente
y no era más que natural.

Después de unos meses de descanso de escribir en este blog. Me mueve la necesidad de compartir mis pensamientos, con los pocos que me leen…  o quizás solo conmigo misma, para hacer CRÍTICA SOCIAL como dice la canción de “Juego que me regalaron un 6 de enero” de Silvio Rodriguez.

Vivimos en una sociedad del que solo importa nuestra propia comodidad, nos fastidia que nos la alteren otros y peor aún si estos otros son raros, extraños y diferentes para nosotros. No son bienvenidos los inmigrantes de países pobres o en guerra en ninguna parte del mundo.

Para los países ricos les da asco vomitivo, ver como sus fronteras están siendo abarrotadas de inmigrantes del norte de áfrica y oriente medio.  Quienes vienen según ellos, a vivir de sus beneficios, de las ayudas. Pero lejos de la verdad, estos países ricos fomentan las guerras y las miserias fuera de sus fronteras, por intereses propios de sus grandes multinacionales, que les traen esas riquezas de la explotación que ejercen sobre los pobres, y que más vale que sigan siendo pobres, que si no…. Estas multinacionales se llevan la materia prima a sus países, donde tienen las sedes y grandes fábricas  de transformación. Que a su vez generan puestos de trabajo para sus locales, lo que no hacen en los países de la materia prima. Pero casi nadie hace esa reflexión.. Solo miran a esa multitud hambrienta y desesperada en sus fronteras, que les vienen a quitar sus riquezas que según ellos se lo han ganado a pulso.

Mientras la inmigración en países tercermundistas, se llenan de miedo por populismo de políticos irresponsables que lanzan su rechazo a los que están entrando por sus fronteras, escapando del terror, de las guerras internas. Parece ser que nadie quiere  ponerse en sus zapatos, porque saben lo que es eso, de haberlo sufrido en carne propia; pero somos incapaces de querer recordarlo. Solo se mira el espacio que ocupan, que es lo que se le brinda y como se le brinda. La gente comienza hablar de supuestos, comienzan a echar números inventados y creerse que son el enemigo.

Y yo sigo con el resto de esa canción de Silvio, que me inspira  a seguir escribiendo..

 

 

 

Sentimientos de culpa

29 Abr

Resultat d'imatges de sentimiento de culpa en niños

Hoy Íbamos de camino con mi mayor, a la casa de un amiguito, con el que pasaría el fin de semana y su familia. Él puso como siempre la conexión de su móvil, con el coche para escuchar su música, después de tres raps. Le pregunto si había alguna canción en especial, que le gustara o relacionara con su “mamá N”.

El me responde: -si tengo una, que hay mucho de lo que siento, aunque es de amor.

La escuchamos juntos mientras yo conducía en silencio, y el la cantaba con un sentimiento profundo. Al finalizar la canción después de un breve silencio. Le pregunto qué estrofa en especial. era lo que le definía en ese sentimiento. El me retornó la pregunta

-¿Qué crees tú, lo que me define con ella? Le respondo -El amor eterno, que ella vive en ti. El me mueve la ceja y asienta la cabeza, como diciéndome ¡exacto!

¿Y esa parte donde habla de que se siente culpable? Le vuelvo a preguntar.

El me respondió: -esa parte ya no lo siento porque, ya se la verdad. Cuando era más pequeño tenía un sentimiento de culpa, que me atormentaba. Porque algo había pasado, para que ella me dejara.

 

 

 

¡Por que Papá, por que!

19 Mar

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– ¡Manuel, Manuelcha, Manuelitooooo! ¡Porque te has muerto, Cojudooo!.

Una voz quejumbrosa resonaba entre la multitud, que gemía a ritmo de los jarawis tristes acompañados con arpa y violín, congelando hasta la última fibra del corazón, de quienes lo querían. Manuel, era padre de tres niños, hijo único de doña María, quien ya vestía de un luto rotundo, con la mirada perdida y los ojos secos de tanto llorar, revelaba en su rostro el dolor más profundo que una madre pudiera imaginar.

Las campanadas eran pausadas, ton… ton.. tan.. ton… ton.. tan. Mientras entraban el féretro al viejo cementerio del pueblo, cercado con pircas de adobe que dejaban entre ver los nichos maltrechos del campo santo. La multitud venía a paso lento, en procesión desde la casa de doña María, donde fuera velado durante dos días, muchos de los asistentes eran venidos de pueblos lejanos de la puna, otros de las ciudades costeras, todos lloraban su trágica muerte.

-¿cómo ha sido hermanito? Se preguntaban uno a otro, – un toro lo ha envestido, cuando ha intentado salvar a su mujer, delante de sus hijitos.

El olor a chinchorro era embriagador, inclusive repelente, pero era la costumbre, costumbre de los pueblos alto andinos del Perú profundo. Despedirse de sus muertos como debes ser, bebiendo y chacchando coca, para atenuar el dolor. Empezaban a escarbar la tierra, la que sería su última morada, y su familia no soporta verlo, les dolía que se fuera tan de repente, de la nada, para siempre,… su mujer se desmayó dos veces y sus hijos se les miraban agotados.

-Ericcha, Mariacha, Danitza!! Gritaba la viuda, – Apúrense, rápido, despídanse de su padre!!.

Los niños se arremolinaron rápidamente sobre el ataúd de Manuel, abrazándolo, llorando, rogándole que no se fuera. De pronto unas voces agudas se levantaron en un solo tono, un canto quechua donde las mujeres se despedían de un ser querido, preguntándose qué sería de sus vidas.  Los varones respondían en eco, con otros versos donde decían que era así la vida, la muerte. Y las suertes echadas estaban.  Las voces se iban quebrando por los efectos del alcohol. Ericcha desde una esquina entonaba; Coca quintucha; mientras el sonido del violín, le crujía en la sangre, el arpa le resonaba en los latidos del corazón. Y el aire frio, le resoplaba en un eco sordo y profundo.

 – me duele tanto tu partida, ya no puedo gritar que revivas, mis lágrimas acarician mi rostro, sin que pueda secármelas, no comprendo lo que está pasando. Abrazo a mis hermanas, y me siento abandonado por el cielo, abandonado en esta tierra, sin más consuelo que el abrazo de los que me dicen que me quieren. Me siento morir de pena… Por qué Papaaaa.. Por queeeee. No nos has dejado.

Autora: EIP

8 M (Día de la mujer trabajadora)

8 Mar

Hoy no sé si felicitar o no a todas las mujeres por el 8M o simplemente meditar en mi interior.. ayer jugando fútbol femenino en mi club de barrio, por cierto uno de los más diversos del pueblo, me di cuenta que era una afortunada, porque después de 10 años luchando por darme a conocer como consultora. Por fin había conseguido notoriedad en mi entorno profesional, donde las mujeres inmigrantes estamos encasilladas y estigmatizadas…. Mi compañera de juego me dijo, que ese reconocimiento a mi esfuerzo era un reconocimiento a toda una comunidad (ella lo sentía así) porque les hacemos ver que existimos y que somos capaces de llegar a más. Porque detrás de una mujer blanca exitosa, generalmente hay una inmigrante explotada que cuida a su familia, que le limpia su casa y le lava su calzón. Y posiblemente desde hace años no le suben el sueldo. Esta compañera me hizo ver de las desigualdades de oportunidades que muchas mujeres inmigrantes pasamos, por más formación similar que tengamos, no se nos vera de igual a igual.. Y como el hambre aprieta, la mayor parte de las veces renunciamos a ese sueño, de vernos realizadas como profesionales, como emprendedoras.

Cuando lo ABERRANTE se convierte en lo NORMAL

23 Feb

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-Solo tenía 8 años, cuando comenzaste con esas cosas. -replico Lucrecia con una voz tímida e intermitente.

-¡No! Tenías 12 años,  ya eras toda una mujercita. Sentenció Joaquín.

Los hijos de ambos, se miraban entre sí, atónitos, como queriendo comprender la extraña conversación que mantenían sus ancianos padres. Tenían ante sus ojos a un violador y su víctima, pero a la vez se trataba de sus padres; el hombre al que aprendieron a respetar a la antigua, con látigo y carajos. Y una asustadiza madre, que cerraba sus ojos ante los golpes que les propinaba su marido, a ella y a sus hijos.

Lucrecia tuvo que casarse con su depredador, siendo casi una niña, con solo 15 años, porque este la había embarazado. Se la llevó consigo de la casa de Herminia, mujer con la que convivía y tuvo otros dos hijos. Herminia, se sintió traicionada por aquella hija, a la que llamó durante años, “roba maridos”. Lucrecia quedó en un profundo aislamiento familiar, durante varios años, mientras tanto llegaban los hijos uno tras otro cada año.

Uno de los hijos mayores de Lucrecia. Sintió que era el momento de hablar, el momento de soltarlo todo, todo aquello que tanto le pesaba:

-Cuando tenía 8 años, Rubén me llevo a la trastienda de abarrotes, me tapo la boca con fuerza y me bajo los pantalones…. (Sollozos) .. Yo no sabía que me hacía, solo tenía miedo y dolor…  –Rubén era medio hermano mayor, de Fernando.

Joaquín el patriarca, mantenía la cabeza gacha, era muy viejo para salir de manera prepotente, como siempre lo hacía. Cuando este no quería escuchar los reclamos de sus hijos.  Esta vez eran las hijas las que flanqueaban la puerta.

Maria, la hija mediana, no pudo contener el llanto al escuchar a su hermano mayor, se ahogaba entre suspiro y suspiro, y con una voz etrecortada comenzó a contarlo todo. Dijo que ella también había sido violada en repetidas ocasiones.

Entre las idas y venidas de las más terribles historias, que doña Lucrecia escuchaba, sentía que sus manos se adormecían y su estómago se hacía un nudo muy grande,  tuvo en acogida varias temporadas a sus medios hermanos, cuando eran adolescentes. Lo que no sabía, es que se estaba repitiendo el patrón del patriarca.

Los hijos de doña Lucrecia y Joaquín, comenzaron a hablar de los diversos sucesos de sus infancias, a raíz de que una de las nueras (madre de uno de los nietos mayores), hablara de los abusos sexuales que su hijo sufriera, por parte de otro pariente. Es entonces que los trapos sucios comenzaron a salir de los escondites, como si de ratas pestilentes se tratara, dejando el hedor por todos los lados, de aquella casa vieja. Todo parecía tener sentido, comenzaron a encajar en sus cabezas, historias medio contadas, imágenes borrosas, miedos y silencios profundos… Era el momento de liberar, de escupir, de vomitar, era el momento de CONTARLO TODO.

Autora: EIP

#PerúPaísDeVioladores

 

Loquita (la historia de vida de Cinthya)

17 Ene

Hasta donde una persona puede soportar tanto rechazo, hasta donde la persona resiliente es capaz de adaptarse a situaciones tan perturbadoras. Esta es la historia real de Cinthya, una niña que creció en un albergue, en la calle, y en una comunidad cristiana. Que hoy solo busca un camino nuevo, donde reemprender su felicidad.

Fui tan golpeada que me tenía que hacer la muerta, para que no me pegaran más, y solo en mi interior me decía: ¡Dios mío llévame, ya no quiero vivir! -Cinthya ya había vivido todo aquello inimaginable, siendo tan solo una niña. Fue entregada por su madre, al padre de esta. Antes de los dos años, quien a su vez la llevo a un albergue, porque ya tenía una familia con otra mujer. Durante todos esos años jamás la visitó, solo recibiría la visita de una persona cercana a él, y con pequeños detalles, Cinthya creía sentir, algo parecido al amor de una madre. Pasado unos años, cumpliendo los 11, fue cambiada de centro, porque ya se hacía mayor, y todo aquello que conocía, de pronto se volvió hostil y difícil. Con el paso del tiempo, Cinthya decide escapar de aquella cárcel, (a la que más adelante echaría de menos), buscó refugio en aquella mujer que la visitaba en el albergue, pero no fue bien recibida, porque no era parte de la familia. Sufrió una infinidad palizas y abusos de los que ella consideraba hermanos. Es entonces cuando Cinthya vuelve a escapar, y conoce la dureza y frialdad de la calle, corriendo peligros de todo tipo por un plato de comida, golpes y más golpes con tal de tener un techo donde dormir, cada noche. Los abusos y el acoso sexual no le fueron indiferentes.

-la calle era mala, muy mala. Lo que estaba viviendo era tan devastador, que a los 14 años intentó quitarse la vida, ya que las únicas palabras que había escuchado hasta ese entonces, eran, que ella era una huérfana, que nadie la querría, que ni siquiera su madre, y menos su padre.

-Su cuerpo llevaba consigo las huellas del maltrato, su alma la rebeldía de un animal herido, y el hambre la perseguía constantemente, hasta en sus sueños más profundos.

Hijos de la calle (poema)

-“Loquita” así la llamaban.

A los 15 años encontró una persona en su camino, un ángel que se apiadó de verla deambular por las calles andrajosa y desorientada. La llevo consigo a un hogar cristiano, uno de esos que trabajan en comunidad, apoyándose uno al otro. Cinthya comprendió que le regalaban una última oportunidad, a una vida sin sentido. Así que hizo todo lo posible para encarrilar sus emociones y aprender a llevar una vida nueva. A los 18 años la envían a Chile a trabajar de misionera por la comunidad, esa misma que tanto le había ayudado. Y a sus 22 años Cinthya, localizo a su madre, por la necesidad de saberse quien era, la había echado tanto de menos, que no quería reclamarle nada, solo sentir su amor por un instante, y olvidarlo todo. Jamás recibió un beso, ni un abrazo de quien se suponía debía arrepentirse, pero ella en silencio la respeto, porque sabía que ella también había llevado una vida similar a la suya, cuando era pequeña.

-El ciclo parecía haberse repetido. Pero cada una, había tomado una actitud diferente, ante la vida.

Cinthya se enteró de que tenía una hermana, de padre y madre a la que entregaron en adopción, siendo aún, recién nacida. Es entonces que no para de buscarla por las redes, escribió a cientos de personas, llamo a otras tantas, hasta encontrarla en los EEUU, gracias a un video que “el buscapersonas” colgó, cuando ella recurre a él, para pedirle su ayuda. Es cuando Cinthya decide darle a conocer esta noticia, a su madre, con la esperanza de retomar el contacto, ya que llevaban años sin hablarse. Quizás era una manera de volver a acercarse. Pero volvió a vivir el rechazo, la ira y la rabia, Porque esta, se sintió cuestionada ante las cámaras del periodista, que lamentablemente grabo y colgó todo en las redes.

Su madre le manda a decir que no la busquen, que ella ya hizo lo que tenía que hacer, que al entregarlas, ella ya había renuncio a esas dos hijas, esas mismas hijas de aquel hombre, que tanto daño le hizo. Cinthya volvió a ser víctima de la situación, de las circunstancias, de las iras mal resueltas, de la gente que se aprovecha de las historias de otros, para ganarse el rating, se siente nuevamente traicionada, rechazada y vuelve a quedarse sola. Pero hay algo que la levanta y la anima mirar al horizonte. Sabe que en su interior, hay algo más fuerte que la sostiene. “Es el amor”

 

Autoras: EIP y CINTHYA

No al indulto #noalindulto

27 Dic

Resultado de imagen para el terrorismo en el peru

Cuando tenía 11 años (1984) fui a Coracora – Ayacucho, con mi tía a buscar a su hermano, quien se encontraba preso en Pacapausa, en plena época del terrorismo, donde la vida en la sierra no valía nada. Recuerdo que a las 9 de la noche había toque de queda y que las calles quedaban desiertas custodiadas por militares, las ráfagas de metralleta en cualquier momento te alteraban el sueño, pero un dinamitazo te ponía de rodillas en el suelo a rezar para que no te tocara de cerca. Los sinchis (mercenarios de la PNP) cruzaban los cerros con las caras pintadas de betún con municiones de metralleta colgando como tirantes en su cuerpo. No sabias si eran amigos o enemigos.

Cuando tenía 14 años los terroristas asesinaron a mi abuela materna, una mujer campesina de la zona alta de Parinacochas – Ayacucho,  la que se resistió a dejar a sus animalitos (alpacas y vacas) a su suerte. Ella estaba en la lista roja de los insurgentes, porque no quería otorgarles sus bienes a la lucha armada, la asesinaron de la peor manera, en presencia de unos cuantos vecinos, según el proceder de su ajusticiamiento. Mis primos hermanos adolescentes aun, estuvieron presentes, escondidos en un pajar, mirando desde lejos lo sucedido, algo que les marcaria de por vida.

Cuando Fujimori entro al poder yo tenía 18 años y me fui del país con 28, derrotada, asustada, y con miedo en el cuerpo, deje mi pequeña constructora que tanto me costó levantarla, porque se me ocurrió protestar en las calles por tanta lacra, tanta coima, tanta porquería, ya estaba harta y la respuesta que recibí del régimen, fue que me mandaron a investigar con una encuestadora encubierta, y la consigna fue que mantuviera la boca cerrada. Yo no era nadie, ni nada para alterar su régimen, pero aun así, era una rebelde. Entonces comenzaron a “Perseguir a los nadie”…Recuerdo que vendí mi carrito destartalado, que tanto me costó conseguirlo, y con eso compre mis pasajes para España y nos fuimos del país, con una mano adelante y la otra detrás.

La llegada del Fujimorismo parecía un espejismo a la desesperación de un pueblo aterrorizado, con constantes episodios de violencia de la lucha armada de Sendero Luminoso y el MRTA. Comenzaron a desaparecer gente, silenciar protestas, los medios de comunicación eran un circo, los politicos se vedian por unos cuantos soles, etc. Con los años me di cuenta de las atrocidades que había ocasiono dicho régimen, fue mayor del que se percibía hasta ese entonces; corrupción enraizada en todos los segmentos públicos, esterilizaciones forzadas, violaciones de derechos humanos, asesinatos, narcoterrorismo, etc. ¿Cómo podíamos salir adelante?

Panettone con chocolate

23 Dic

Cuando era pequeña y no habían los suficientes recursos económicos en casa, nuestras navidades se alegraban porque en noche buena, tomaríamos chocolate caliente con panettone. Un simple lonche nocturno lograba que dos pequeñas niñas vivieran con entusiasmo la llegada de la navidad. Podía haber o no regalos, pero siempre el esplendor de las fiestas nos inundaban el corazón con aquella ilusión.
Hace unos días mi hijo mayor me preguntaba cómo es que pasaría las fiestas de navidad su familia biológica. Le conté que en El Perú, había esta tradición que alegraba todas las mesas, pobres, emergentes y de clase media, exactamente no recuerdo, cuando es que el panettone se introdujo en el Perú, pero este bollo dulce lleno de pasas y frutas confitadas llegaría desde Italia para quedarse en mesas peruanas, mientras poblaciones alejadas de los andes también lo consumirán junto a sus panes tradicionales.
Posiblemente a mi hijo lo que le preocupa, es que su familia biológica no pase unas fiestas con la mesa llena, como aquí sucede en España. O simplemente el añora estar en esos momentos con los suyos, para retomar ese tiempo perdido. Es un dolor que se siente en el ambiente dentro de la alegría e ilusión.