LO QUE NOS SEPARA, NOS SEGUIRÁ SEPARANDO (racismo)

4 Dic

Recuerdo como en el aeropuerto de Lima en el 2009 me dijeron:
-Cholo, de qué turista has robado este pasaporte holandés? -Una mujer blanca y un hombre mestizo me estaban maltratando y no quisieron devolverme mi pasaporte holandés.
Tú no vas a tomar ese vuelo, tú no eres un holandés, tú tienes la cara de alguien de algún cerro, tú eres mucho más cholo que yo! -me dijo el hombre mestizo.
-Please give me back my passport- le pedí a la señora blanca peruana en inglés. (Por favor, devuelvame mi pasaporte. -le pedí a la peruana del origen europeo).
-Ese pasaporte no es tuyo, tú no eres europeo, tú eres un peruano, habla tu lengua! Si eres holandés, cuéntame en 10 en el holandés, a ver si ya sabes el idioma holandés- Y conté hasta 10, pero la señora me gritó -hasta 20, tú no eres estudiante, mira cómo estás vestido! No mientas, ninguna universidad en Europa te quiere a ti!

La puerta del avión estaba cerrando, y les pedí devolverme mi pasaporte, y ellos me tiraron el pasaporte en mi cara y rieron al verme corriendo a la puerta del avión.

Ese día me separaron, crearon en mí, un peruano como muchos, peruanos que conocen el racismo. Sobre todo en los años 2008 y 2009 sufrí del racismo y clasismo en el Perú.
Estudiaba lingüística en una buena universidad en Holanda (la de Leiden) pero siempre ‘ellos’ me decían que yo no sería un estudiante de una universidad prestigiosa europea porque ‘yo no lo parecería’.

Cuando pasaba la frontera desde Bolivia al Perú, estaba harto de los celos y burlas y les dije a los tombos (policías) cuando me preguntaron sobre mi ‘profesión’: -Soy un chofer de combi-. -Está bien jefe- me dijeron y me dejaron entrar al Perú, pero si yo hubiera dicho ‘soy estudiante’, no me habrían creído.

Estoy en el favor de la decolonización del Perú, algo que nunca pasó.
Indonesia tuvo su decolonización, y también Vietnam, y en Sudafrica los autóctonos tuvieron el poder de nuevo en su propia tierra.

Marcos Van Lukaña, joven activista, defensor del quechua, adoptado adulto, que volvió al Perú en búsqueda de sus orígenes ancestrales. Se encontró en medio de estas escenas racistas y normalizadas en nuestro país.

Lamentablemente para los peruanos de ciudad, con ideas preconcebidas sobre “lo que es decente”, no les cabe en la cabeza que peruanos con rasgos indígenas marcados o afro-descendientes puedan tener nacionalidades europeas, sean estudiantes en universidades prestigiosas, o tengan la capacidad viajar por el mundo. Y el prejuicio se encarniza más con personas de los andes, que visten polleras, ponchos, ojotas, trenzas, etc.

El autor de “No soy tu cholo” planta cara a la película de “La Paisaja Jacinta”. Una película peruana que ridiculiza a la mujer autóctona e indígena de polleras y ojotas, mostrándola grotesca, sucia y profundamente ignorante, el productor, guionista y actor Jorge Benavides, defiende a su personaje como una manera de ejercer la libertad de expresión. El tema no es sobre la libertad de expresión -señala Marco Avilés, Es sobre racismo. Así lo dice en su artículo “El racismo que nos separa

El clasismo-racismo tiene dos lados en el Perú/ Latinoamérica = exclusión/choleados y los privilegiados. Ambos no son buenos.

Los racistas no nacen, sino son hechos así por sus padres, por la sociedad. Muchos peruanos cuando viajan a EEUU encuentran prejuicios por parte de los blancos estadounidenses, que no hacen tanto una distinción entre el cholito y el mestizo, para ellos todos son un Pedro que ha venido para limpiar su jardín y cocinar su almuerzo.

El racismo no podemos eliminar si los privilegiados no denuncian sus privilegios. Esto es muy necesario, igual como contar las experiencias malas de racismo, también denunciar las experiencias ‘buenas’ del clasismo y racismo. Denunciar públicamente el racismo de cholear y el racismo que crea privilegios para personas solo porque tiene una tez clara. Ambos tienen que desaparecer.

Marcos Van Lukaña, sabe lo que es la discriminación en el Perú, comprende lo complejo que es la idiosincrasia de su país de nacimiento, por eso cree que es importante que los que hemos vivido en privilegio por nuestro color de piel blanca o seudo blanca. Seamos capaces también de denunciar estas diferencias, ya que así crearemos conciencia.

Autora: EIP

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Quechuas: el movimiento perpetuo

22 Nov

Les comparto esta publicacion en la que participé junto a mi madre, y otros peruanos quechuas en Barcelona. gracias a Nationalia y Matilde Gordero-Moreno por otorganos visibilidad en esta sociedad. La publicación esta en catalán, pero me he tomado la libertad de traducir una parte al castellano.

Erika Ibargüen a Mataró, la ciutat on viu.

El quechua es la lengua común de algunos de los pueblos indígenas de los Andes, en Sudamérica. En Perú, el país con más hablantes, es el idioma originario mayoritario. Allí, entre los años 70 y los 90 del siglo pasado, la economía, la búsqueda de oportunidades y la violencia generaron grandes movimientos de personas de las montañas a Lima y a otras ciudades costeras. En Cataluña, se estima que varios miles de personas hablan esta lengua.

¿Podemos aspirar a ser un gran país Cuando las mayorías somos tratadas como sirvientes por el gran delito de Nuestra piel y Nuestro origen?

Marco Avilés, No soy tu cholo

-Cómo has conseguido casarte el señorito? -le preguntó una vecina de su suegra.

En el año 2000, Erika Ibargüen acababa de llegar a Barcelona. Se había casado unos meses antes con un catalán en Arequipa, la ciudad donde se habían conocido y donde Erika había crecido. Sus suegros nunca habían puesto en duda la autenticidad de su vínculo afectivo, pero la vecina sí lo hizo:

Conozco muchas peruanas y todas cuidan ancianos o limpian culos le dijo al pie de la escalera.

No se explicaba cómo se había hecho Erika. Tampoco sabía nada de su vida. No sabía que había conocido a su marido en el cibercafé que él administraba, ni que ella era arquitecta, ni que el despacho que hasta entonces había tenido el Perú era muy próspero, tanto, que había sido la principal fuente de ingresos de la pareja. No sabía que habían decidido mudarse a Barcelona, ​​la urbe natal de él, porque el fujimorismo había puesto Erika en el punto de mira, ya que se rebelaba contra la corrupción, contra las comisiones que había que pagar a los ayuntamientos en los concursos para adjudicar proyectos. Así que, a regañadientes, dejando padres y amigos atrás, hicieron las maletas.

A finales de los años 90, el poder del presidente de la República del Perú, Alberto Fujimori, se había extendido como una mancha de aceite. En una década, entre otras acciones que más tarde le llevarían ante la justicia por violaciones de derechos humanos, cerró el Parlamento y concentró los poderes legislativo y judicial. Por todos esos delitos, el ex mandatario fue condenado a más de 30 años de prisión, donde vive desde 2007.

Erika entendió la imagen que la vecina de su suegra se había hecho de ella: mujer, inmigrante, sudaca. La misma que se han hecho muchas de las personas con las que ha tenido relación desde que llegó, la misma de la que ha sido víctima un compatriota suyo que tiene un bar:

-Antes tenía otro local y contrató un camarero de aquí. Puedes creerte que los confundían? Daban por hecho que él era el empleado! -exclama, indignada-. A mí también me pasa. Hay que trabajar el doble o el triple que la persona que tienes frente a ti. Siempre tienes que demostrar más experiencia, esforzarte más. Y si eres una mujer, aun es más complicado. Tienes que

defenderte constantemente.

Gran parte de la conversación girará en torno a ese tema: la discriminación y el racismo. En Mataró y en Arequipa, en Barcelona y en Lima.

-Y sabes qué? Que quienes soportamos esto somos los de las montañas, los cholos, los indígenas o mestizos. Amigas mías de Lima, blancas, se han vuelto porque no podían más. Allí, por su color de piel, son alguien. Aquí, son como yo, sudacas. Y siempre -recalca-, siempre, hay que tener alguien detrás. Yo he tenido una socia muchos años y eso me ha ayudado enormemente, si no … Mis clientes se ponían nerviosos cuando los iba a ver con mi trenza y mi poncho, que, por cierto, es una pieza de ropa de origen quechua. Además, los desconcierta mi acento, que no es como el de un peruano que tenga como lengua materna el español.

Reportaje completo: Quítxues: el moviment perpet
Y si quieres leerlo en castellano te recomendamos usar este traductor: Softcatalá

Historias de carretera (el rechazo)

11 Nov

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Veníamos de camino a casa, en el coche charlando amenamente con mis hijos, y de fondo de música, nos acompañaba como siempre  mi viejo CD “The Cranberries”. Cuando les dije que ese CD llevaba conmigo casi 20 años desde el Perú. Mi hijo mayor tomo más atención a la conversación por esa curiosidad. Y más cuando le dije y que me lo regaló un pretendiente en aquellos años.  Es entonces que me pregunto, ¿Qué es lo que había pasado con ese pretendiente? -le conté que no le había aceptado, porque aún estaba pasando por un duelo, de una ruptura anterior y que andaba como los picaflores. Y que no me atraía lo suficiente para aventurarme en otra historia de amor. Pero, que era un buen chico, con el que entable una bonita amistad; añadí diciéndole que Richard (así se llamaba) era adoptado.

De inmediato G giró la cabeza, de estar relajado mirando por la ventana, y con una mirada de incredulidad y asombro me preguntó – ¿Cómo… lo rechazaste? ¿Sabes que el rechazo es, a lo que más tememos los adoptados? ¿Cómo se lo tomó? ¿Por qué lo hiciste?

Le conté, que en eso momentos yo no tenía ni idea, ni sabía lo difícil que era para los adoptados, entablar una relación cercana con otra persona, hablar abiertamente de sus sentimientos. Lo que ahora con el paso de los años y el hecho de ser madre adoptiva, tengo muy en cuenta. Y que también le había dado unas cuantas vueltas a su historia, en estos últimos tiempos.

Richard, fue adoptado siendo aún bebe desde Irlanda, por una pareja de inmigrantes europeos en los EEUU, su madre era de origen Italiano y el padre Irlandés, y  que él era un uno de los tantos niños de los orfanatos, de aquella época convulsa, en el que el IRA (grupo terrorista) acampaba a sus anchas. No era el único hijo de la pareja, tenía otro hermano de origen asiático (si mal no recuerdo), que andaba metido en las drogas o algo así. Y que él fue un hijo muy obediente, que había terminado una carrera universitaria, y que se estaba dando un año sabático, viajando por el mundo. Ya que había sido muchos años de gran esfuerzo y de ahorros constantes, con trabajos extras fuera de las horas de estudio.

Decidió hacer un stop en Arequipa mi ciudad natal, por unos meses y así vivir en una cultura, que le había atraído en ese momento. Era un viajero muy peculiar, para lo que yo había visto hasta ese entonces. Llevaba consigo solo una mochila pequeña con un pantalón, una camisa, un par de calcetines, y dos calzoncillos, lo justo para no quedarse más tiempo de lo debido. Alquilo un apartamento muy acogedor en Yanahuara, cocinaba muy bien la pasta, y  siempre me esperaba a la salida de clases, apoyado en un poste cerca a la puerta de la escuela de idiomas, donde yo asistía por las noches; con mi spanglish y su interés de aprender el español, nos íbamos conociendo poco a poco. Pero yo no estuve preparada para una relación, entonces el esperó, y se cansó de esperar, luego se fue.

Mi hijo quedo en silencio, en lo poco que quedaba de viaje, se volvió a perder entre sus pensamientos mirando por la ventada, luego me pregunto, si me gustaría volver a encontrarlo algún día, saber que pasó con él, si había conseguido una pareja que le entendiera y acompañara. –Pues sí, me gustaría saber que paso con Richard – concluí.

 

 

 

Bullying y Xenofobia en la escuela

28 Oct

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Mariam llego del Perú junto a su pequeño hermano, con tan solo 4 años, de inmediato la inscribieron en la escuela más cercana; para así, poder irla adaptando a su nuevo entorno. Iniciar P4 parecía una buena opción “los niños la integrarían con facilidad” Pero cuando Mariam en su inocencia, comenzó a contarles historias de miedo a sus compañeritas, producto de su imaginación, mezclado con leyendas urbanas de su país de origen, unas madres del colegio se sintieron amenazadas, ya que sus hijas eran inquietadas en su tranquilidad. Es entonces que comenzaron a decirles a sus hijas, que “ya no se juntaran con Mariam, porque era muy rara”, No se sabe con certeza en que momento comenzó todo, y que es lo que pasó. Pero estas madres confabuladas con lo que les parecía extraño, propiciaron que las maestras de curso, cambiaran a Mariam de clase, y todo esto sin decírselo a su padre o abuela paterna, quienes estaban a cargo de los niños en ese momento.

El padre español, de origen marroquí y uruguayo, conoció a la madre de sus hijos en el Perú, y por circunstancias de la vida, tuvieron que trasladar su residencia a España, pero lo que no se imaginaron es que su hija de tan solo 4 años, sufriera su primer acoso escolar, y de parte de un grupo de madres de la escuela.

La abuela paterna, supo de todo este embrollo y confabulación hace tan solo un año (después de dos años de silencio por parte de las maestras de P4) hoy Mariam cursa segundo de primaria.

–Creen que porque soy mora no me entero,  pero han hecho bullying a mi nieta.

La sociedad española sigue pensando, que los inmigrantes no nos enteramos, no estamos al tanto de lo que sucede con nuestros hijos en la escuela, no estamos preparados por que somos sumamente ignorantes, no nos importa su progreso, en resumen “No sabemos criar a nuestros hijos”

Desde mi propia experiencia, como mujer inmigrante y madre adoptiva de una niña, que tuvo sus etapas de adaptación en la escuela, fui vapuleada, tildada y amenazada por algunos padres y abuelos del colegio.  Porque mi hija tuvo un comportamiento rebelde, pegaba a sus compañeritos, pero más allá de entender del porqué de su reacción, fui cuestionada por solo echo de ser inmigrante, ¡esa es la vedad!

KATARY

16 Oct

KATARY: Es un corto de trabajo final de Daniel Huaman Florez, William Cavero, Laura Carranza, Abel Jhoset Vega Chappa, Miguel Ángel Cieza, Mariano Quezada Márquez, Miguel Angel del Carpio, Lizeth Zambrano Diaz, Camila Velarde Portugal; dirigido por Miguel Angel del Carpio Chang. Que denuncia el peligro, que cada dia los niños de las islas de los Uros (Titicaca) tienen que pasar para poder llegar a la escuela.
“Pacha y Maya son dos hermanitos que viven en las islas de los uros en el lago Titicaca, parten muy temprano hacia su escuela en unas bateas de plástico por la inmensidad del lago, con el objetivo de llegar a su escuela ubicada en una lejana isla de totora. De regreso a su hogar en medio del camino, son tentados por una leyenda del altiplano que reside en la profundidad del lago, haciendo que caigan en el lago. Maya y Pacha despiertan perdidos en un mundo extraño y lúgubre, Maya protegerá a su hermano y luchara por escapar de regreso a su hogar”.

12 de Octubre “Nada que Celebrar”

12 Oct

Inmersión cultural (parte I)

6 Oct

La inmersión cultural es un concepto muy usado en la adopción internacional, pero ¿Quiénes verdaderamente puede hacer una inmersión cultural? ¿Que tanto se conoce de las diferentes realidades e idiosincrasias dentro del mismo país?

Pedro y Alejandrina habían vivido fuera de su país toda su vida, y no sabían cómo era la vida en el Perú -¿cómo hubiera sido nuestras vidas, de no haber sido adoptados?- Esa fue una de las preguntas de Pedro a su madre adoptiva. Esta le dio varias opciones de vivencias culturales, y cuando pudieran regresar a su país por vacaciones, darían comienzo a una serie de aventuras llenas de aprendizaje y nuevas experiencias.

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Como se vive en los pueblos de los andes peruanos

Pedro se levantó temprano, sobre las 6 de la mañana. Mientras su hermana dormía aun acurrucada plácidamente en la cama; de manera calmosa comenzó a atarse los zapatos, ponerse el abrigo y el gorro de lana, el que jalaba hasta cubrir bien sus orejas. -Mama ya vuelvo- Le dijo a Elena. La tía Andrea, hacía rato que se había levantado para encender la tullpa (cocina de leña), puesto a hervir el agua en una tetera negra, y las papas medio agusanadas en una olla grande, mientras en otra más pequeña, puso a hervir la leche para el desayuno. Pedro se acercó a la tullpa intentado avivar el fuego, soplando la phukuna (soplador) lo más fuerte que podía, pero aun así, no hacía el efecto que el buscaba… se levantó medio mareado por el esfuerzo de estar en cuclillas y soplar un buen rato, se dirigió a la jaula de los cuyes (conejillos de indias) para ver si estaban bien atendidos. Estos apenas lo miraron, echaron a correr despavoridos.

-¡vaya a buscar más leña! Le dijo la tía Andrea, Pedro giro la cabeza en signo de negativa e hizo como si no hubiera escuchado nada.

Ya era la hora de tomar el desayuno, Aljandrina se había levantado y puesto su chaleco naranja, llevaba los pelos alborotados como los de un chihuanco (avecilla de los andes), ya sentados todos alrededor de la mesita estrecha, esta comenzó a tambalearse poniendo en peligro el único desayuno de la mañana. -Pop, pum, track.. Comenzó a reventar el maíz como una traca de cohetecillos en la Kallana (olla de barro)

-La cancha está lista!

Mientras la pequeña Alejandrina se negaba a tomar la leche, Pedro aprovecho para informarse de cómo ir para ordeñar las vacas. Alistando las apachas (mantas con asas) para la leña, el balde con las sogas y el suero para hacer el queso. Cruzando por el zaguán de la casa, tomó el atajo por el borde del rio, el que les llevaría más rápido al puente grande, y ahí esperarían a su tía, para subir juntos por el camino rocoso, sortearon las fuertes pendientes del camino haciendo descansos en los pocos terraplenes que encontraban, ya que 3600 metros de altura sobre el nivel del mar, era cosa seria. La tía les animaba, diciendo que podían cortar el camino, cruzando la escuela que aún estaba abierta, a pesar de que esta andaba de huelga,  el patio estaba ocupado por niños que no se resignaban a perderse el recreo. Alejandrina se abalanzó sobre un columpio que estaba vacío, y tuvo que soltarlo de inmediato, al ver que su tía y hermano no la esperaban. En poco rato habían llegado a las chacras de la abuela, pero faltaba un esfuercito más.. Aprender a saltar las pircas (muros de piedras arrimadas). Los niños se agarraban de las piedras grandes, que parecían estables y tanteaban las otras antes que estas despeñaran. Alejandrina la más avispada ya había aprendido eludir los peligros, observando lo que la tía hacía; mientras Pedro aun sentado en la pirca contemplaba el pueblo, un pequeño pueblo debajo de una gigantesca roca.

A lo lejos se oían unos tintineos de tijeras a ritmo de los tusoq, eran los estudiantes de la residencia de la escuela, los que perdían el rato haciendo sonar sus tijeras; incluso alguno se atrevía con los pasos de la danza costumbrista. Pedro seguía ensimismado mirando el horizonte, hasta que una voz chillona lo despertó de su fantasía,

-¡Ataja al ternero!, ¡Ataja al ternero!, Shosss… Shoss…

La tía Andrea bajaba corriendo por el camino detrás del becerro escapista, con una rama en la mano, mientras con la otra intentaba tirar piedrecillas para asustarle. Muuhh, Muuhhh bramaban las vacas llamando a sus crías, y ésta en especial apretó el paso. Pedro se lanzó desde la pirca de nuevo al camino, poniéndose al medio con los brazos abiertos, pero el becerro ni caso, paso incluso por su lado.

-¡Ya se nos volvió a escapar la cría, hoy tampoco tendremos leche! –Sentenció Pedro.

Colibríes y abejas, revoleteaban alrededor de las flores de kjantu zrrrrrr.. zrrrrr repasando los arbustos de arriba abajo. Una bandada de loros verdes, surcaban por la copas de los arboles más altos, alborotando al resto de aves que se habían aposentado. Mientras Alejandrina esperaba sentadita bajo un arbusto frondoso, churrupetando la dulce miel de las flores de kjantus, compitiendo con las abejas y colibríes. Racimos de flores yacían en el suelo, mientras sujetaba entre sus manitas un racimo más grande de su dulce botín. Pedro se sumó a tan deliciosa aventura y no dudo de llenar su apacha con todas las flores de kjantu que podía.

-¡Acuchi!, ¡Acuchi!- (vámonos, vámonos) dijo la tía Andrea a los niños, después que esta se asegurara que las crías estuvieran junto a sus madres.

Para llegar al pueblo de Anizo, Pedro y Alejandrina tuvieron que emprender un viaje de más de 20 horas junto a su madre, tomando un autobús de Lima hasta Chalhuanca, cruzando por Galeras Pampa, zona de vicuñas a más de 5000 metros de altura. Y de ahí cambiarían a una pequeña combi por la estrechez del camino, pasando por las punas de Pallancata (zona minera). El paisaje era áspero y seco, de frio intenso por las mañanas. Pero ese pequeño pueblo se encontraba escondido en una escarpada de una quebrada junto al rio, donde el verdor se hacía presente a pesar de la altura. Y se engalanaba en verano con preciosas flores de kjantu. La humildad de sus casas de barro y techos de calamina, mostraban la sencillez de sus pobladores, que vivían de lo que cultivaban y producían.

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Identidad

25 Sep

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Hace unos días hablaba con otra madre adoptiva, sobre otra familia adoptiva que ella conocía con un hijo sordo de la misma edad que el suyo (6 años). Yo le preguntaba a que asociación pertenecían, está me dijo que los padres no estaban implicados con ninguna, por qué El Niño ya oía por los implantes cocleares que le habían sido puestos.

Cuando hablamos de identidad, nos referimos a ¿cómo nos reconocemos?, ¿que es lo que somos?, ¿que es lo que nos identifica ante el resto?. La identidad también pasa a ser compleja, cuando le sumamos capas; hechos o situaciones que nos alteran en esencia, como por ejemplo el pertenecer a dos o más culturas, a otros colectivos, etc. Pero también está el haber nacido con deficiencias que nos caracterizan, como es la auditiva (sordo).

Soy tia de dos jóvenes sordos, el mayor es sordo medio y la segunda es sorda profunda, cuando mi hermana llego a España con sus hijos en el 2001, tuvo que buscar la orientación de las “asociaciones de padres con hijos sordos”, para tomar decisiones importantes con respecto a cómo los quería educar, ¿Oralistas o signantes? ¿Pero donde estaba la diferencia?; en que los sordos oralistas; eran sordos que hablan desde un trabajo puramente logopédico e iban a escuelas normalizadas sin adaptación necesaria; y los signantes eran sordos que utilizaban la lengua de signos como lengua vehicular, para su comunicación y aprendizaje, e iban a escuelas adaptadas e integradas. muchos de esos niños sordos que conocí en su momento, no tenían implantes cocleares. Y los pocos que sí, unos dejaron de usarla por los dolores de cabeza y molestias que les producía, pero otros sí lo aprovecharon al máximo. Hoy en día los implantes cocleares son mucho más tecnológicos, con lo cual muchos niños sordos han pasado al mundo oyente.

Recuerdo a mi sobrina con 13 años discutir con su padre sobre su aceptación de que ella “era sorda y punto” de que le aceptara así tal como ella era.. y no intentarán modificarla Ni con implantes cocleares, Ni con más logopedia, para que ella hablara como los oyentes. En el caminar de mi hermana en el mundo de los sordos, encontramos de todo, padres que no querían por nada del mundo qué sus hijos lo fueran ni lo parecieran, que se vieran “normales”. Otros que promovían que sus hijos integrarán la comunidad sorda en la que se vieran reflejados, reconociendo la lengua de signos como su lengua materna. Para mi entender era el hecho de reconocer; que el ser sordo formaba parte de su identidad.

Postdata: Mi sobrino mayor estudia mecatronica en la UPC. La niña, hoy jovencita acaba de terminar diseño de interiores, y ya fue contratada por el estudio que le dio las prácticas.

Te busque durante años (relato real)

22 Sep

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Eran las 10 de la mañana y Pedro miraba nervioso, por la ventana del salón del hotel, frotándose sus manitas con ansiedad, convirtiendo sus suspiros infinitos, en hálitos largos y temblorosos… de pronto se detuvo un taxi rojo frente a la puerta, un Toyota viejo y parcheado, del que se bajaron dos mujeres jóvenes de unos 30 años. La primera en bajar, llevaba una falda tubo de lana en color negro, botines oscuros a medio tobillo, el pelo recogido en una sencilla coleta hacia atrás. La segunda llevaba una falda amplia en color granate, botas altas y oscuras, el pelo suelto sujeto por uno de los lados con una hebilla de metal. Ambas estaban ataviadas de sendos abrigos para protegerse del intenso frío de la mañana. Los minutos y los segundos se hicieron largos e interminables, mientras Pedro miraba ensimismado el caminar de una de ellas, hasta el lumbral de la puerta.

A tan solo tres pasos, se encontraron uno frente a otro, “madre e hijo”. El pequeño no dudó en lanzarse a sus brazos, mientras ella lo recibía con mucho temor, no sabiendo cómo corresponderle, intentó buscar en la mirada de la madre adoptiva, su permiso. Esta, con un gesto cómplice y silencio abrió y cerró los brazos, como diciéndole ustedes mismos. Y en ese breve instante, el esperado abrazo se dio con mucha ternura, dolor y miedo. Un abrazo que se hizo esperar más de 11 años, era el rencuentro de una madre y un hijo, que tuvieron que separarse por circunstancias de la vida, cuando este recién la iniciaba.

-“Desde que supe que era adoptado, supe que tenía que encontrarte ¡y no pare!!  aunque los psicólogos me dijeran que no estaba preparado… (Sollozo por un largo rato). ¡Pero mira, aquí estoy!”.

Como madre adoptiva, me pregunto: ¿Cuándo es que empieza esa búsqueda? ¿Es una búsqueda permanente?, ¿Es una búsqueda consciente desde muy pequeños?.. son tantas las preguntas para meditarlas, y así saber cómo ayudarles y no negarles esa necesidad que tanto les apremia.

 

Somos Sangre

15 Sep

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Como en las novelas de Jose Maria Arguedas, Elena recalcaba a su prima Maria –“Somos sangre” quien le miraba con desconcierto por su improvisada visita, después de 37 años. –“Somos sangre”, repetía una y otra vez, a sus parientes indios para que le sintieran más cercana. –“Somos sangre”, era la manera de romper aquellos tabúes de un pueblo que se había divido por raleas, durante siglos. los Mistis (Mestizos blancos) y los runas (indios).

Desde tiempos inmemorables, las relación humanas con la sangre han sido una constante para la perduración de una estirpe o familia; suscitando a lo largo de la historia innumerables guerras de sucesión. En la cultura Incaica, también tuvieron connotaciones similares para perpetuarse en el poder, mientras el pueblo se relacionaba mediante los Ayllus (grupos de familias que vivían en comunidad) sin importar las relaciones consanguíneas aun que se fundamentaban en un antepasado común, primando el origen lingüístico y costumbrista. En la época de la colonia toma importancia la relación de la sangre como un privilegio “el ser blanco de origen español”. En la actualidad en ciudades y pueblos altos andinos del Perú, aún se relacionan por este principio, “somos sangre”, porque compartimos un antepasado común y un apellido español, porque somos parientes aun que no nos parezcamos, una forma de acercarse a aquellos que teníamos lejanos u olvidados.